miércoles, 29 de febrero de 2012

AGRICULTURA BIODINÁMICA, CÓSMICA Y SOSTENIBLE

La agricultura biodinámica tiene en cuenta los ritmos del planeta y del cosmos para obtener productos sostenibles y de más calidad nutritiva.

La agricultura biodinámica es una variante de la agricultura ecológica. De hecho se la considera como el primer sistema moderno de este tipo de agricultura y una de las más sostenibles. Fue el filósofo austriaco Rudolf Steiner el que a principios del siglo XX concibe el método para obtener productos de más calidad nutritiva y más acordes con los ritmos del planeta y el Cosmos a partir de las quejas de unos agricultores sobre el deterioro del suelo, la baja calidad de los cultivos y el empeoramiento de la salud del ganado por el uso de fitoquímicos. Su idea es que la granja es un organismo unificado e individual en el que son prioritarios el desarrollo integral y la interrelación armónica de suelos, plantas y animales. En esta forma de cultivo se nutre la tierra con abonos naturales y compost y se utiliza el método de rotación. El control de plagas se realiza mediante una explotación equilibrada y las malas hierbas se combaten con métodos tradicionales. Además, se centra en la polinización libre de las semillas. Agencias independientes, miembros del grupo de estándares biodinámicos Demeter International, se encargan de certificar la procedencia de los productos.

Ritmo natural
Pero el filósofo todavía va un poco más allá. “Steiner desarrolló la antroposofía, un camino de conocimiento del hombre que pretende despertar su percepción espiritual porque, dice, en última instancia, las causas de todo lo que acontece en el mundo físico se encuentran en esta realidad invisible que se manifiesta a nivel cósmico. Bajo esta premisa, las influencias astrales son decisivas. No sólo para el hombre sino también para las plantas y los animales. Al respecto, la aportación más significativa de la antroposofía a la biodinámica es el uso del calendario de siembras valorando los efectos del cosmos sobre la química de la tierra y la posición de los planetas que pueden variar la morfología de las plantas”, explica la bióloga Silvia Beltran. El más utilizado en Europa es el de María Thun que orienta sobre la dinámica de los movimientos de planetas y constelaciones y ritmos y estaciones de la luna y del sol.

Preparados biodinámicos
Steiner prescribió nueve preparados que se utilizan en pequeñas cantidades para incrementar la salud de las plantas. Las fórmulas se componen de ingredientes vegetales y animales porque, según él, se tenían que combinar las fuerzas de las plantas y de los animales para ayudar a la fertilización. También creía que los preparados transferían poderes sobrenaturales terrestres y cósmicos al suelo. Las sustancias están enumeradas del 500 al 508. Las dos primeras se utilizan para la preparación de los campos, mientras que las otras se utilizan para hacer compost. Entre los ingredientes se pueden encontrar cuernos de vaca, cuarzos blancos y rosas, hierba de carpintero, manzanilla, ortiga, corteza de roble, diente de león, valeriana y cola de caballo. El porqué de estos ingredientes sólo lo sabe Steiner. Parecen salidos de una inspiración genial pero los que los utilizan afirman tener muy buenos resultados a pesar de lo poco riguroso del método, según los científicos.

Reloj cósmico
La agricultura biodinámica también se sirve del reloj cósmico, una aportación reciente del Ingeniero Agrónomo Xavier Florín, miembro de la Asociación Biodinámica francesa. Como todo reloj tiene una esfera y dos agujas. En el centro se sitúa la Tierra y refleja la observación que se hace desde ella de los ciclos y ritmos que la posición de estrellas y planetas señalan. La aguja pequeña es el Sol, la grande, la Luna. La primera da la vuelta a la esfera en un año, mientras que la segunda da la vuelta en poco más de 27 días. Así se pueden ver de manera real las posiciones del Sol y de la Luna delante de las doce constelaciones del Zodíaco.

Cristalización sensible
La cristalización sensible sirve en la biodinámica para materializar lo invisible. El método fue ideado por el químico Ehrenfried Pfeiffer, discípulo de Steiner. Éste le pidió que observara la cristalización del cloruro de cobre en presencia de una sustancia orgánica. Esta sal es capaz de materializar los campos energéticos de los seres vivos. Así, se obtienen imágenes de cristalización cuyos elementos constitutivos aportan información sobre el estado de vida y de salud de una sustancia orgánica que ningún científico puede negar.

Un visionario
Nadie duda que Steiner era un visionario. Parecía presentir que si el hombre no volvía a lo natural, a su esencia, el mundo caminaba hacia una gran catástrofe. Sus dictados, en el 150 aniversario de su nacimiento, cobran más vigencia que nunca. En un mundo que parece necesitar de un orden diferente porque el material está quedando obsoleto, donde la naturaleza maltratada y los hombres sometidos se rebelan, él dio algunas claves para despertar al nuevo paradigma, más espiritual, que nos devuelve a la armonía con el todo. 

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