La agricultura biodinámica es una variante de la agricultura
ecológica. De hecho se la considera como el primer sistema moderno de este tipo
de agricultura y una de las más sostenibles. Fue el filósofo austriaco Rudolf
Steiner el que a principios del siglo XX concibe el método para obtener
productos de más calidad nutritiva y más acordes con los ritmos del planeta y
el Cosmos a partir de las quejas de unos agricultores sobre el
deterioro del suelo, la baja calidad de los cultivos y el empeoramiento de la
salud del ganado por el uso de fitoquímicos. Su idea es que la granja es un
organismo unificado e individual en el que son prioritarios el desarrollo
integral y la interrelación armónica de suelos, plantas y animales. En esta
forma de cultivo se nutre la tierra con abonos naturales y compost y se utiliza
el método de rotación. El control de plagas se realiza mediante una explotación
equilibrada y las malas hierbas se combaten con métodos tradicionales. Además,
se centra en la polinización libre de las semillas. Agencias independientes,
miembros del grupo de estándares biodinámicos Demeter International, se
encargan de certificar la procedencia de los productos.
Ritmo natural
Pero el filósofo todavía va un poco más allá. “Steiner desarrolló la antroposofía, un camino de conocimiento del hombre que pretende
despertar su percepción espiritual porque, dice, en última instancia, las
causas de todo lo que acontece en el mundo físico se encuentran en esta
realidad invisible que se manifiesta a nivel cósmico. Bajo esta premisa, las
influencias astrales son decisivas. No sólo para el hombre sino también para las
plantas y los animales. Al respecto, la aportación más significativa de la
antroposofía a la biodinámica es el uso del calendario de siembras valorando los
efectos del cosmos sobre la química de la tierra y la posición de los planetas
que pueden variar la morfología de las plantas”, explica la bióloga Silvia Beltran. El más
utilizado en Europa es el de María Thun que orienta sobre la dinámica de los
movimientos de planetas y constelaciones y ritmos y estaciones de la luna y del
sol.
Preparados
biodinámicos
Steiner prescribió nueve preparados que se utilizan en pequeñas
cantidades para
incrementar la salud de las plantas. Las fórmulas se componen de ingredientes
vegetales y animales porque, según él, se tenían que combinar las fuerzas de
las plantas y de los animales para ayudar a la fertilización. También creía que los
preparados transferían poderes sobrenaturales terrestres y cósmicos al suelo.
Las sustancias están enumeradas del 500 al 508. Las dos primeras se utilizan
para la preparación de los campos, mientras que las otras se utilizan para
hacer compost. Entre los ingredientes se pueden encontrar cuernos de
vaca, cuarzos blancos y rosas, hierba de carpintero, manzanilla, ortiga, corteza
de roble, diente de león, valeriana y cola de caballo. El porqué
de estos ingredientes sólo lo sabe Steiner. Parecen salidos de una inspiración
genial pero los que los utilizan afirman tener muy buenos resultados a pesar de
lo poco riguroso del método, según los científicos.
Reloj cósmico
La agricultura biodinámica también se sirve del reloj cósmico, una
aportación reciente del Ingeniero Agrónomo Xavier Florín,
miembro de la Asociación Biodinámica francesa. Como todo reloj tiene una esfera
y dos agujas. En el centro se sitúa la Tierra y refleja la observación que se
hace desde ella de los ciclos y ritmos que la posición de estrellas y planetas
señalan. La aguja pequeña es el Sol, la grande, la Luna. La primera da la
vuelta a la esfera en un año, mientras que la segunda da la vuelta en poco más
de 27 días. Así se pueden ver de manera real las posiciones del Sol y de la
Luna delante de las doce constelaciones del Zodíaco.
Cristalización
sensible
La cristalización sensible sirve en la biodinámica para
materializar lo invisible. El método fue ideado por el químico
Ehrenfried Pfeiffer, discípulo de Steiner. Éste le pidió que observara la
cristalización del cloruro de cobre en presencia de una sustancia orgánica. Esta sal es capaz
de materializar los campos energéticos de los seres
vivos. Así, se obtienen imágenes de cristalización cuyos elementos
constitutivos aportan información sobre el estado de vida y de salud de una
sustancia orgánica que ningún científico puede negar.
Un visionario
Nadie duda que Steiner era un visionario. Parecía presentir
que si el hombre no volvía a lo natural, a su esencia, el mundo caminaba hacia
una gran catástrofe. Sus dictados, en el 150 aniversario de su nacimiento,
cobran más vigencia que nunca. En un mundo que parece necesitar de un orden
diferente porque el material está quedando obsoleto, donde la naturaleza
maltratada y los hombres sometidos se rebelan, él dio algunas claves para despertar
al nuevo paradigma, más espiritual, que nos devuelve a la armonía con el todo.
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