Adaptarnos de forma
saludable a la nueva estación es la mejor manera de prevenir y aliviar este
trastorno cada vez más frecuente.
Para la mayoría de
nosotros, la llegada del buen tiempo es sinónimo de alegría. Sin embargo, un
grupo reducido de personas, en concreto una de cada diez, casi todas mujeres de
20 a 50 años, y cada vez en mayor número, no sienten así
el cambio de estación. Es como si salir de la oscuridad invernal les diera
mucha pereza y se encuentran cansadas para realizar cualquier tipo de
actividad. Todo les agota y lo único que desean es estar en la cama o estiradas
en el sofá. Necesitan seguir con su pauta invernal para “sentirse bien” entre
comillas.
Fatiga mental y física
Esta
fatiga se conoce como astenia primaveral. Se puede manifestar mediante un
debilitamiento corporal y con la incapacicad para realizar actividades de tipo
intelectual. También puede acompañarse de melancolía, mal humor,
pocas ganas de comer, malestar general, falta de vitalidad, dificultad de concentración
y problemas para conciliar el sueño.
La aparición de la
sintomatología coincide con el cambio estacional pero los médicos no tienen
claro que ésta sea la única causa del problema. Algunos facultativos, como
Pablo Saz, lo asocian a “procesos alérgicos que se dan con frecuencia en esta
estación”. Otros a una disminución de endorfinas,
las hormonas del bienestar, en el torrente sanguíneo o a
enfermedades orgánicas (sobrecarga de los órganos encargados de la eliminación,
alteraciones cardíacas y pulmonares, infecciones…). También
apuntan que puede ser síntoma de depresión o anemia.
¿Trastorno leve?
Aunque la mayoría de
médicos lo considera un trastorno leve porque sus síntomas no son alarmantes,
el naturópata Fernando Guirado no está de acuerdo: “es
un mal que poco a poco puede ir creciendo y con el tiempo puede ser motivo de
otras enfermedades como el Síndrome de Fatiga Crónica”. Pero, lo más habitual,
es que el cansancio desaparezca en poco tiempo cuando el cuerpo
parece haber hecho ya el proceso de adaptación al nuevo ciclo. En
principio, para recuperarse, es suficiente con seguir una alimentación
equilibrada y llevar algunos hábitos de vida saludables que
nos ayuden a tener un sistema inmunitario fuerte. También es necesario
tener un poco de paciencia y aceptar estas molestias que ponen a prueba nuestro
organismo y nos hacen reflexionar sobre qué estamos llevando mal en nuestra
vida.
Uno con la naturaleza
Intenta ser uno con la
naturaleza para disfrutar al máximo de todo lo que ella te ofrece en estos
días. Lo primero es revisar la alimentación. En esta época es importante
aumentar el consumo de frutas y verduras frescas de temporada, crudas o al
vapor, que a través de sus vitaminas, sobre todo A y C, sales minerales y
fitonutrientes nos darán un aporte extra de vitalidad. Los frutos más adecuados
para el comienzo de la primavera son limones, fresas, caquis, aguacates, kiwis,
mangos, manzanas, naranjas, papayas peras, piñas y tamarillos y entre las
verduras acelgas, alcachofas, apio, berros, brécol, col, calabaza, canónigos,
cebolla, champiñón, endivias, escarola, espárragos, espinacas, endivias,
guisantes, habas tiernas, judía verde, lechuga, rábano, remolacha y zanahoria.
Recupera la vitalidad
Para recuperar la
vitalidad es necesario que consumas cereales integrales, mejor de cultivo
biológico, mucho más ricos en fibra, vitaminas y minerales, como las del grupo
B y el magnesio, catalogados como nutrientes antifatiga, que los refinados. Come
pescado, legumbres y frutos secos que te aportan proteínas de calidad
indispensables para estar más fuerte. No abuses de la carne. A tu organismo le
cuesta digerirla y contiene grasas y sustancias tóxicas añadidas que
pueden agravar la astenia. Tampoco consumas mucha leche entera y queso ya que
poseen demasiada grasas saturadas y colesterol. Asimismo, reduce la ingesta de
comida basura, fritos, precocinados… Estos alimentos sobrecargan el organismo
que debe hacer un esfuerzo extra para eliminar lo que no necesite de ellos.
Olvídate del azúcar blanco y de todos los productos que lo contengan. Aunque te
digan que da energía lo que hace es “robarla” para poderse metabolizar e impide
la absorción de nutrientes. Además, para estimular tu sistema inmunitario,
introducen en tu dieta alimentos probióticos como el yogur. Por último, elimina
la ingestión de bebidas alcohólicas, gaseosas y estimulantes y evita el consumo
de excitantes como café y tabaco.
En horas bajas
Los suplementos naturales
son ideales para reforzarnos en las horas bajas. Endulza tus zumos e infusiones
con melaza de caña, rica en vitaminas del grupo B, hierro,
cobre y magnesio. A las ensaladas puedes añadir levadura de cerveza que también
contiene
vitaminas del grupo B, sales minerales y refuerza las defensas; germen de
trigo, fuente de vitaminas E y B, ácidos grasos esenciales y oligoelementos;
gomasio, mezcla de sésamo y sal marina tostados y molidos, muy valioso por su
contenido en
minerales como hierro, cinc, fósforo y magnesio y vitaminas del grupo B y
vitamina E; germinados, que regeneran la flora intestinal
y están llenos de antioxidantes (vitamina C y betacarotenos) y muchos
minerales; semillas de girasol, campeonas en ácidos grasos poliinsaturados,
vitamina C y cinc. Y todo se puede aderezar con aceite de lino, uno
de los productos vegetales conn más proporción de ácidos grasos Omega 3,
imprescindibles para el sistema inmune y nervioso. En las infusiones puedes
utilizar plantas adaptógenas como eleuterococo, regaliz o romero.
Tomillo, menta o cola de caballo, también levantan el ánimo. Quizá deberías
consultar con el herborista la mezcla más adecuada de estas plantas. O prueba
comprimidos de ginseng, gran estimulante, que modula el sistema inmunitario y
está repleto de antioxidantes o de maca, planta peruana, muy rica en vitaminas
C y E, minerales (selenio, hierro, cobre, zinc, sodio, potasio, manganeso…) y
aminoácidos.
Orden y cuidados en tu vida
• No te quites horas de sueño y
procura tener un horario fijo para acostarse y levantarte. Si tienes dificultad
para conciliarlo, ayúdate de técnicas de relajación que inducen a un descanso
más reparador.
• Haz cinco comidas al día y
siempre a las mismas horas. Lo esencial son un buen desayuno, un
almuerzo fuerte y una cena ligera que no te impida el buen dormir al haber
hecho ya la digestión.
• Realiza
ejercicio físico moderado al aire libre. Da paseos a buen ritmo,
monta en bici, corre… A la vez que te pones en forma, liberas endorfinas,
mejoras el tono vital con los baños de sol y oxigenas tus células al respirar
más profundamente.
• Bebe dos litros de agua al día para
favorecer la eliminación de desechos.
Otros remedios contra el cansancio
Homeopatía
• Chelote Glabra 4 DH. Acelera las
funciones digestivas y hepáticas en oposición al cansancio.
• China 4 DH para el agotamiento.
• Sepia 4 DH para la desgana ante
cualquier actividad.
• Aletris Farinosa 4 DH para la
debilidad física.
• Kalium Carbonicum 4 DH contra la
debilidad.
• Chininum Arsenicusoum 4 DH para
la debilidad por intoxicación.
• Titanium 9 DH para el
agotamiento físico.
• Acidum phosphoricum 9 CH para el
cansancio interior y desánimo.
Oligoelementos
Una medida de
Oro-Cobre-Plata por la mañana al despertar da mucha energía. Hay que dejarlo un
rato en la boca antes de tragarlo.
Flores de Bach
• Olivo para aumentar la
resistencia en personas exhaustas después de un gran esfuerzo.
• Roble en caso de
abatimiento para los que se exigen mucho.
• Verbena para las personas
que desean hacer bien las cosas y abusan de su capacidad.
Dos remedios sencillos
Zumo de pomelo con jalea
El pomelo, rico en
vitamina C, y la jalea, con vitaminas (B12), enzimas y sales minerales son el
reactivador perfecto para luchar contra la desgana.
Ingredientes:
• 1 pomelo
• 1 ampolla de jalea real
• una pizca de canela en rama
Preparación:
Exprimir el zumo del pomelo y mezclarlo
con el resto de ingredientes.
Uso:
Debe tomarse por las mañanas, para
empezar el día con energía.
Batido energético
Mango, plátano y cacao son tres
alimentos muy adecuados para hacer un buen batido que nos ponga las pilas.
Ingredientes:
• 1/2 plátano
• 1/2 mango
• 1 cucharada de cacao
• 1 vaso de leche de soja
Preparación:
Partimos el plátano y el
mango en trozos, le añadimos una cucharada colmada de cacao y un vaso de leche
de soja. Batir bien y según la consistencia que queramos darle le añadimos, o
no, más leche.
Uso:
Por la mañana, en ayunas.
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