A
veces, los desplazamientos provocan cambios en nuestro organismo que se manifiestan
en forma de molestias y enfermedades. Es importante tenerlo en cuenta. Sobre
todo los amantes de lo natural porque cuando se necesita algún remedio es
casi imposible encontrarlo. Por eso es recomendable lleva siempre un botiquín compuesto de remedios
homeopáticos y bolsitas de plantas medicinales. Fernando Guirado, naturópata, nos
ofrece algunos “para aliviar las
enfermedades más comunes del viajero”.
CUIDA EL
ESTÓMAGO
El
remedio homeopático para la diarrea es Podophyllum peltatum. Además, hay que hidratarse bebiendo agua abundante a
sorbitos, con sal marina, miel y limón. Es muy buena también la infusión de
Salicaria a la que se añade el zumo de medio limón. Esto cada hora hasta que se
note alivio. También se puede ingerir ocho veces al día de dos a seis
comprimidos de carbón vegetal. Este tratamiento se
complementa con cápsulas para regenerar la flora intestinal (lactobacilos
o acidofilos). Se deben tomar dos
horas antes o después de las comidas.
Si hay
estreñimiento, un comprimido de frángula con el desayuno, comida y cena hace
milagros. Se trata del purgante más poderoso con el que cuenta la fitoterapia.
Si es
una gastroenteritis con vómitos, diarrea y dolor, se introduce por vía
anal, con ayuda de una pera de goma o jeringa, 125 cl. de agua cada veinte
minutos hasta la mejoría que prácticamente será inmediata. En homeopatía, el Arsenicum album también es útil para estos síntomas.
Para los parásitos intestinales, está muy indicado el extracto de semilla de
pomelo. Lo mismo que el extracto de ajo o el ajo crudo.
TODO TIENE REMEDIO
Además, el extracto de semilla de pomelo sirve para
combatir resfriados e infecciones (anginas, otitis, cándidas, cistitis).
Para
los mareos, se puede probar Coculine, un remedio homeopático, a razón de dos
comprimidos tres veces al día. O jengibre. Se trata de masticarlo, como un
chicle, en la boca, tomarlo en comprimidos o hacer su raíz en infusión. La
homeopatía tiene un remedio específico para mareos en el avión, Cocculus
Indicus, que también sirve para sobrellevar el jet-lag.
El Aloe vera en crema o gel no puede faltar porque
sirve para picaduras de mosquitos, urticarias, quemaduras, llagas y ampollas.
El Ledum palustre también es antipicaduras de insectos y la pomada de Cantharis
puede ser útil en las quemaduras ya que contribuye a la regeneración de los
tejidos y también en ampollas e infecciones urinarias. Para las urticarias y
las alergias con picor sirve el remedio Urtica urens.
La crema o tintura de caléndula calma las
irritaciones en axilas, genitales e ingles producidas por el calor o el sudor.
También va bien para heridas y eccemas. Si el problema es una insolación, se
pueden tomar ampollas de Causticum.
AUMENTA LAS DEFENSAS
La tintura de equinácea o su infusión aumenta las
defensas. También lo hace el remedio homeopático Anas Barbarie. La Belladona
disminuye la fiebre muy alta. Si sobreviene un episodio de alergia con
secreción nasal muy líquida e irritante se puede probar Allium cepa. El jarabe
de malvavisco relaja las vías respiratorias y ataja la alergia al polvo. Para
los broncoespasmos o el asma se prescribe Antimonium tartaricum.
TRAUMATISMOS REPENTINOS
Las
pomadas de harpagofito, árnica o clavo son útiles para esguinces, golpes y
torceduras. Para los dolores de cabeza,
molestias en los dientes, reumatismo y ciática, pueden tomarse dos comprimidos
del remedio homeopático Cephul tres veces al día. Además, las neuralgias
remiten con varias infusiones diarias de milenrama e hipérico. Para dolores en
huesos y articulaciones que sólo mejoran con el movimiento es útil Rhus toxicodendron y si hay una herida punzante se toman cinco bolitas de Staphysagria.
El
extracto de própolis puede calmar el dolor de muelas. A nivel externo también
es útil en caso de hongos y en enjuagues alivia las llagas de la boca. La
manzanilla, en infusión o homeopatía, y la tila, calma a los niños, por
ejemplo, si les están saliendo los dientes. La pomada de hamamelis puede usarse
en casos de mala circulación periférica como varices y hemorroides. Y por
último, para recuperar fuerzas después del viaje puede ayudar la China.
LO
BÁSICO EN LOS VIAJES
•
Conducir con cuidado y con todas las precauciones lógicas y obligatorias.
• Beber agua embotellada y comer sólo alimentos que se
puedan pelar y nunca crudos ni productos lácteos que no estén pasteurizados.
Cuidado con el marisco, especialmente si hace mucho calor.
• En restaurantes donde se venden alimentos
preparados, observar la forma cómo se sirven y manipulan, la limpieza del
personal y la de los utensilios e ingredientes.
• Si el
viaje es muy largo, parar a estirar las piernas cada
hora. No dormir en posiciones incómodas ni con las piernas cruzadas.
• Vestir ropa holgada, beber abundante agua, no tomar
medicación inductora del sueño.
• Ponerse el calzado adecuado para evitar que el calor
no cause roces o lesiones.
• No
viajar en las horas que el sol está en lo más alto.
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