La cocina es el lugar de la casa donde habitan más
microbios debido a la humedad, medio ideal para que se reproduzcan por millones
estos agentes nocivos que también gustan de los alimentos. Los microorganismos
se depositan sobre todas las superficies y provocan contaminaciones cruzadas
que son las transmitidas por un utensilio de cocina o por las manos. Para
evitarlo, es necesario establecer unos correctos hábitos de higiene basados en
la buena conservación de los alimentos y en la limpieza correcta, y sostenible,
de cada rincón que protejan nuestra salud y que conviertan este espacio
en un lugar seguro y eficiente.
Demanda
a gritos
Además, el planeta pide a gritos
que se contribuya en la medida de lo posible a conservarlo. Empezar en casa, en
un sitio tan importante como la cocina, estableciendo hábitos de salud e
higiene que a muchos pueden parecerles cosas de hipocondríacos o remedios de la
abuela es un buen principio.
Conservación
de los alimentos
Lo primero es evitar el contacto entre alimentos
crudos y cocinados. Antes de meterlos en la nevera, que debe de estar a una temperatura
de entre 1 y 4º C, hay que envolverlos bien o colocarlos en un recipiente
cerrado. Tampoco hay que cargar el frigorífico en exceso para evitar la mala
distribución del aire frío. La carne y el pescado se guardan en la parte
inferior y lo cocinado en las estanterías superiores. También es útil saber las
condiciones de calor y frío que les conviene.
Cómo
descongelar
La comida se descongela en la nevera y se cocina
inmediatamente después de que se haya descongelado. El congelador debe estar
siempre por debajo de los -18 º C. Los productos que contiene deben tener
siempre la fecha de su congelación y es importante limpiarlo para evitar que se
haga escarcha. Tampoco hay que dejar alimentos frescos que pueden contaminarse
o alimentos cocinados a temperatura ambiente más de dos horas. Y los tiradores
hay que limpiarlos porque al cogerlos con restos de alimentos también pueden
ser un foco de infección.
Higiene básica
Hay que lavarse las manos con agua caliente y jabón
antes de manipular un alimento y mantener las superficies de la cocina desinfectada y secas, limpiándolas cada
vez que se manipule una comida diferente. Lo mismo que los paños (que se deben cambiar a la mínima que estén un
poco mojados), las bayetas y las esponjas. También hay que evitar en lo posible tablas de
cortar, ensaladeras y espátulas de madera que guardan la humedad
en sus estrías. Igualmente, se deben lavar los
utensilios de cocina, si son los mismos, cada vez que se vaya a preparar un
alimento diferente.
Todo
desinfectado
Asimismo se deben desinfectar el drenaje de la
cocina, posiblemente el lugar preferido de los microorganismos y el cubo de la
basura que, mientras esté lleno, siempre debe estar cerrado. Por último, el
fregadero debe estar siempre bien seco y se
deben de eliminar de él todos los restos. Lo mismo que la encimera donde todos
los elementos que se emplean sobre ella deben ser fáciles de limpiar y
desinfectar además de resistentes a la corrosión. Por supuesto, los animales tienen prohibida la
entrada a la cocina.
Contaminantes
y peligrosos
Muchos
productos de limpieza contienen sustancias contaminantes y potencialmente
peligrosas que, cuando son depositadas en la basura o vertidas por los desagües
de la cocina, contribuyen a la degradación ambiental. Estos productos, además,
pueden ser una amenaza para la salud porque su uso produce en algunas personas alergias,
irritaciones, asma, dolores de cabeza, náuseas, trastornos en la visión,
afecciones del sistema nervioso e inmunitario, envenenamiento del hígado y
desequilibrios hormonales como demuestran numerosos estudios. Para reducir su
uso y efectos perniciosos se pueden usar en menor cantidad, no mezclarse ni
utilizar los que contengan fosfatos.
Recetas naturales
Otra
opción es el empleo de recetas naturales menos agresivas y tóxicas. Con agua,
vinagre y jabón suave se limpia y desinfecta toda la casa. El esparto sigue
siendo un buen estropajo. Y si la suciedad está incrustada se utiliza zumo de
limón, bicarbonato o bórax. Otros limpiadores naturales son el alcohol, la tiza
proveniente de la arcilla blanca y la sosa (no la cáustica, sino la que
proviene de las algas y plantas de la playa).
Ayuda al medio ambiente
En el
mercado hace tiempo que existen productos de limpieza ecológicos como bayetas,
detergentes y bolsas de basura que son reciclables y con los cuales no se daña
el medio ambiente en los procesos de fabricación de los mismos. De este modo,
se contribuye a reducir la demanda de productos agresivos y se aumenta la
demanda de productos ecológicos, forzando así a las empresas a prestar más
atención a la sostenibilidad. La bolsa de basura puede ser de plástico
reciclado o también pueden adquirirse bolsas compostables fabricadas con
almidón de maíz o fécula de patata.
De inusual a cotidiano
Poco a poco lo inusual pasa a ser cotidiano. Con el
tiempo la rareza se vuelve normal y es aceptada por los más reacios. Algunos,
siempre, normalmente unos pocos, deben estar en la avanzadilla para producir
los cambios necesarios que mejoren la calidad de vida de todos.
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