miércoles, 29 de febrero de 2012

HIGIENE EN LA COCINA

La limpieza correcta de este espacio es vital para convertirlo en un sitio a prueba de microorganismos y proteger la salud de toda la familia y la del planeta.
La cocina es el lugar de la casa donde habitan más microbios debido a la humedad, medio ideal para que se reproduzcan por millones estos agentes nocivos que también gustan de los alimentos. Los microorganismos se depositan sobre todas las superficies y provocan contaminaciones cruzadas que son las transmitidas por un utensilio de cocina o por las manos. Para evitarlo, es necesario establecer unos correctos hábitos de higiene basados en la buena conservación de los alimentos y en la limpieza correcta, y sostenible, de cada rincón que protejan nuestra salud y que conviertan este espacio en un lugar seguro y eficiente.

Demanda a gritos
Además, el planeta pide a gritos que se contribuya en la medida de lo posible a conservarlo. Empezar en casa, en un sitio tan importante como la cocina, estableciendo hábitos de salud e higiene que a muchos pueden parecerles cosas de hipocondríacos o remedios de la abuela es un buen principio.

Conservación de los alimentos
Lo primero es evitar el contacto entre alimentos crudos y cocinados. Antes de meterlos en la nevera, que debe de estar a una temperatura de entre 1 y 4º C, hay que envolverlos bien o colocarlos en un recipiente cerrado. Tampoco hay que cargar el frigorífico en exceso para evitar la mala distribución del aire frío. La carne y el pescado se guardan en la parte inferior y lo cocinado en las estanterías superiores. También es útil saber las condiciones de calor y frío que les conviene.

Cómo descongelar
La comida se descongela en la nevera y se cocina inmediatamente después de que se haya descongelado. El congelador debe estar siempre por debajo de los -18 º C. Los productos que contiene deben tener siempre la fecha de su congelación y es importante limpiarlo para evitar que se haga escarcha. Tampoco hay que dejar alimentos frescos que pueden contaminarse o alimentos cocinados a temperatura ambiente más de dos horas. Y los tiradores hay que limpiarlos porque al cogerlos con restos de alimentos también pueden ser un foco de infección.

Higiene básica
Hay que lavarse las manos con agua caliente y jabón antes de manipular un alimento y mantener las superficies de la cocina  desinfectada y secas, limpiándolas cada vez que se manipule una comida diferente. Lo mismo que los paños (que se deben cambiar a la mínima que estén un poco mojados), las bayetas y las esponjas. También hay que evitar en lo posible tablas de cortar, ensaladeras y espátulas de madera que guardan la humedad en sus estrías. Igualmente, se deben lavar los utensilios de cocina, si son los mismos, cada vez que se vaya a preparar un alimento diferente.

Todo desinfectado
Asimismo se deben desinfectar el drenaje de la cocina, posiblemente el lugar preferido de los microorganismos y el cubo de la basura que, mientras esté lleno, siempre debe estar cerrado. Por último, el fregadero debe estar siempre bien seco y se deben de eliminar de él todos los restos. Lo mismo que la encimera donde todos los elementos que se emplean sobre ella deben ser fáciles de limpiar y desinfectar además de resistentes a la corrosión. Por supuesto, los animales tienen prohibida la entrada a la cocina.

Contaminantes y peligrosos
Muchos productos de limpieza contienen sustancias contaminantes y potencialmente peligrosas que, cuando son depositadas en la basura o vertidas por los desagües de la cocina, contribuyen a la degradación ambiental. Estos productos, además, pueden ser una amenaza para la salud porque su uso produce en algunas personas alergias, irritaciones, asma, dolores de cabeza, náuseas, trastornos en la visión, afecciones del sistema nervioso e inmunitario, envenenamiento del hígado y desequilibrios hormonales como demuestran numerosos estudios. Para reducir su uso y efectos perniciosos se pueden usar en menor cantidad, no mezclarse ni utilizar los que contengan fosfatos.

Recetas naturales
Otra opción es el empleo de recetas naturales menos agresivas y tóxicas. Con agua, vinagre y jabón suave se limpia y desinfecta toda la casa. El esparto sigue siendo un buen estropajo. Y si la suciedad está incrustada se utiliza zumo de limón, bicarbonato o bórax. Otros limpiadores naturales son el alcohol, la tiza proveniente de la arcilla blanca y la sosa (no la cáustica, sino la que proviene de las algas y plantas de la playa).

Ayuda al medio ambiente
En el mercado hace tiempo que existen productos de limpieza ecológicos como bayetas, detergentes y bolsas de basura que son reciclables y con los cuales no se daña el medio ambiente en los procesos de fabricación de los mismos. De este modo, se contribuye a reducir la demanda de productos agresivos y se aumenta la demanda de productos ecológicos, forzando así a las empresas a prestar más atención a la sostenibilidad. La bolsa de basura puede ser de plástico reciclado o también pueden adquirirse bolsas compostables fabricadas con almidón de maíz o fécula de patata.

De inusual a cotidiano
Poco a poco lo inusual pasa a ser cotidiano. Con el tiempo la rareza se vuelve normal y es aceptada por los más reacios. Algunos, siempre, normalmente unos pocos, deben estar en la avanzadilla para producir los cambios necesarios que mejoren la calidad de vida de todos.


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