jueves, 1 de marzo de 2012

CARDO MARIANO, EL MEJOR PROTECTOR DEL HÍGADO


Esta planta humilde que crece en la cuenca mediterránea es, sin embargo, la estrella de la fitoterapia a la hora de tratar dolencias hepáticas.

El cardo mariano (Silybum marianum) crece silvestre en caminos y campos del sur de Europa donde alcanza una altura de hasta dos metros. Sus hojas se pueden añadir crudas a las ensaladas o comerse hervidas, junto a sus raíces, resultando así un excelente antioxidante con capacidad para evitar la formación de tumores. Además, mucho tiempo atrás, se utilizaba por sus propiedades antidepresivas (el puesto que ahora ocupa el hipérico). Sin embargo, su uso más extendido, es por su poder regenerador del hígado, donde ninguna otra planta puede reemplazarle.
Las semillas del cardo poseen un componente llamado silimarina que impide la absorción de los tóxicos y estimula la secreción de la bilis. Por eso se emplea en enfermedades donde el hígado, órgano vital para nuestro sistema de secreción de desechos, se ha visto muy afectado como hepatitis, insuficiencia hepática y cirrosis. La ingesta del cardo actúa sobre las células hepáticas, regenerándolas, protegiéndolas y eliminando las toxinas que se depositan en él. De hecho, sin necesidad de tener una enfermedad, se usa como “limpiador” después de una resaca producida por alcohol u otras drogas o malestar por excesos con la comida.

Aliado de la vesícula
El cardo mariano también se puede dosificar cuando existen problemas en la vesícula. Incluso puede impedir la formación de cálculos en este órgano. Asimismo se prescribe en enfermedades que requieren una medicación fuerte que puede saturar al hígado. También se ha probado su eficacia como antídoto del veneno de la Amanita phaloides y para limitar los daños de tratamientos con quimioterapia.
Igualmente, al mejorar la función hepática, el cardo mariano favorece la circulación sanguínea abdominal, del área genital y del cuerpo en general, por lo que está indicado en menstruaciones copiosas, hemorroides, varices y pérdida de sangre nasal.
Por último, algunas investigaciones le atribuyen facultad para paliar el efecto en el hígado de la absorción de plomo y aluminio de ciertos productos, como latas y envases que contienen alimentos y mercurio de empastes dentales y algunos cosméticos.

Infusión protectora
Ingredientes:
Una cucharadas sopera de una mezcla en cantidades iguales de cardo mariano, boldo, cúrcuma, crisantemo, menta y anís.
• 1 taza de agua.
Preparación:
Hervir en el agua durante tres minutos la mezcla de plantas. Dejar enfriar y colar.
Uso:
Tomar tres veces al día esta infusión antes de las comidas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario