También conocida como
hierbabuena, este nombre no es casual. Su intenso aroma y su sabor fresco la
hacen muy apetecible, tanto en infusiones tonificantes como en platos exquisitos
y en remedios terapéuticos para un sinfín de dolencias.
La menta o hierbabuena, Mentha Sativa, es una planta originaria
de Europa Central, Rusia y China. Es apreciada por su aroma y sabor intensos,
que dan un toque de frescor en la cocina de muchas culturas y sirven para que,
si se usa como remedio para aliviar dolencias, venga muy de gusto tomarla en
diferentes preparados (infusiones o licor de menta) o hacer uso de ella de
forma local, en emplastos, con compresas humedecidas en su infusión o en unas
gotas de aceite esencial. Su principal componente, el mentol, es el que le
confiere este olor y gusto tan característicos y sus propiedades y también se
encuentra en otras mentas como la piperita o la verde, plantas con propiedades
similares a la hierbabuena.
Un nombre muy acertado
No es casual que se la
conozca con el nombre de hierbabuena. Estimula el sistema nervioso con una
doble acción: después de comer, lo tonifica y, por la noche, nos sirve para
conciliar el sueño. Reduce dolor de cabeza, males reumáticos y musculares y
refresca la piel en caso de quemaduras gracias a esa sensación de frío tan
agradable que se siente cuando se aplica de forma local. También actúa sobre la
vesícula biliar, activando la producción de la bilis, y mejora el flujo de la
sangre de la zona que lo requiera (esto hace que en cosmética se emplee en
cremas anticelulíticas).
Combate el mal aliento (por
eso el mentol se utiliza en la fabricación de dentífricos) y alivia la comezón
en la piel, sobre todo si está causada por picaduras de insectos.
Descongestionante y digestiva
Pero, principalmente, se
conoce la hierbabuena por su poder para descongestionar fosas nasales, garganta
y bronquios si se usa en forma de vahos. Hay que destacar también su efecto
sobre el sistema digestivo ya que actúa como bálsamo cuando hay molestias
gástricas, parásitos intestinales, vómitos, indigestión, gases (los árabes
beben té verde con menta después del almuerzo o como aperitivo) y malas
digestiones en general. Además, se le atribuye un efecto galactófugo, lo que
significa que, aplicada en forma de ungüento sobre los senos, corta la leche
materna. Por último, se utiliza en cosmética, farmacia e industria de
alimentación.
La única precaución que hay
que tener con la menta es que no se debe aplicar cuando se está haciendo un
tratamiento homeopático o, al menos, era así hasta hace poco en que la nueva generación de productos de homeopatía parece más inmune a la menta.
Licor de menta
Este
preparado tonifica y favorece las digestiones. También es un buen relajante
nervioso y muscular. Resulta adecuado en las convalecencias.
Ingredientes
• 1/2 l. de agua
• 1/2 kg de azúcar
• 30 hojas de menta
• 1/2 l. de orujo
• La ralladura de un limón
• Un puñado de semillas de anís
Preparación
Poner
en un bote 1/2 litro de orujo, la ralladura del limón, las hojas de menta y las
semillas de anís. Dejar que se macere diez días en lugar fresco y oscuro. Pasado
este tiempo, hacer un almíbar con 1/2 l. de agua y 1/2 kg de azúcar. Una vez
hecho, añadirlo a la maceración y dejarlo allí durante ocho horas para extraer
todas sus propiedades. Después, filtrarlo e introducir la mezcla en otro frasco
oscuro.
Uso
Pasadas
seis horas más ya se puede tomar un chupito al día.
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