martes, 6 de marzo de 2012

MENTA, BUENA PARA CASI TODO


También conocida como hierbabuena, este nombre no es casual. Su intenso aroma y su sabor fresco la hacen muy apetecible, tanto en infusiones tonificantes como en platos exquisitos y en remedios terapéuticos para un sinfín de dolencias.
La menta o hierbabuena, Mentha Sativa, es una planta originaria de Europa Central, Rusia y China. Es apreciada por su aroma y sabor intensos, que dan un toque de frescor en la cocina de muchas culturas y sirven para que, si se usa como remedio para aliviar dolencias, venga muy de gusto tomarla en diferentes preparados (infusiones o licor de menta) o hacer uso de ella de forma local, en emplastos, con compresas humedecidas en su infusión o en unas gotas de aceite esencial. Su principal componente, el mentol, es el que le confiere este olor y gusto tan característicos y sus propiedades y también se encuentra en otras mentas como la piperita o la verde, plantas con propiedades similares a la hierbabuena.

Un nombre muy acertado
No es casual que se la conozca con el nombre de hierbabuena. Estimula el sistema nervioso con una doble acción: después de comer, lo tonifica y, por la noche, nos sirve para conciliar el sueño. Reduce dolor de cabeza, males reumáticos y musculares y refresca la piel en caso de quemaduras gracias a esa sensación de frío tan agradable que se siente cuando se aplica de forma local. También actúa sobre la vesícula biliar, activando la producción de la bilis, y mejora el flujo de la sangre de la zona que lo requiera (esto hace que en cosmética se emplee en cremas anticelulíticas).
Combate el mal aliento (por eso el mentol se utiliza en la fabricación de dentífricos) y alivia la comezón en la piel, sobre todo si está causada por picaduras de insectos.

Descongestionante y digestiva
Pero, principalmente, se conoce la hierbabuena por su poder para descongestionar fosas nasales, garganta y bronquios si se usa en forma de vahos. Hay que destacar también su efecto sobre el sistema digestivo ya que actúa como bálsamo cuando hay molestias gástricas, parásitos intestinales, vómitos, indigestión, gases (los árabes beben té verde con menta después del almuerzo o como aperitivo) y malas digestiones en general. Además, se le atribuye un efecto galactófugo, lo que significa que, aplicada en forma de ungüento sobre los senos, corta la leche materna. Por último, se utiliza en cosmética, farmacia e industria de alimentación.
La única precaución que hay que tener con la menta es que no se debe aplicar cuando se está haciendo un tratamiento homeopático o, al menos, era así hasta hace poco en que la nueva generación de productos de homeopatía parece más inmune a la menta. 

Licor de menta
Este preparado tonifica y favorece las digestiones. También es un buen relajante nervioso y muscular. Resulta adecuado en las convalecencias.
Ingredientes
1/2 l. de agua
1/2 kg de azúcar
30 hojas de menta
1/2 l. de orujo
• La ralladura de un limón
Un puñado de semillas de anís

Preparación
Poner en un bote 1/2 litro de orujo, la ralladura del limón, las hojas de menta y las semillas de anís. Dejar que se macere diez días en lugar fresco y oscuro. Pasado este tiempo, hacer un almíbar con 1/2 l. de agua y 1/2 kg de azúcar. Una vez hecho, añadirlo a la maceración y dejarlo allí durante ocho horas para extraer todas sus propiedades. Después, filtrarlo e introducir la mezcla en otro frasco oscuro.

Uso
Pasadas seis horas más ya se puede tomar un chupito al día.

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