martes, 6 de marzo de 2012

PLANTAS AROMÁTICAS, EL PODER DE LA SENCILLEZ


A pesar de su humildad, llenan nuestro hogar de belleza y olor, además de tener propiedades que nutren nuestro organismo mediante remedios medicinales y en la cocina.
Las hierbas aromáticas son plantas sencillas que no requieren de cuidados excesivos y que nos dan muchas satisfacciones. No sólo nos alegran la vista y nos ofrecen un agradable olor que perfuma nuestro hogar de manera natural, algunas de ellas también pueden ser utilizadas en la cocina para dar un toque de sabor diferente a los platos y como remedio medicinal. Su cultivo es sencillo. Crecen en macetas y jardineras que puedes colocar en terrazas, balcones o dentro de casa, por ejemplo en la cocina, un sitio perfecto porque no suele haber calefacción que les perjudique y se ventila frecuentemente aunque, eso sí, mantenlas lejos del calor de los fogones. Además, en este espacio decoran a la perfección y son un reclamo perfecto para la salud.

Las más frecuentes
Las que se utilizan más son la menta, muy digestiva, tonificante y versátil en la cocina, que da un sabor fresco a  numerosos platos y es deliciosa en infusiones pero que necesita humedad y sombra; la albahaca, de olor penetrante, que combate la tos y alivia el dolor y se añade muy picada y en pequeñas cantidades a los platos; el orégano, condimento ideal de salsas y pizzas, rico en antioxidantes que requiere sol y poco riego; el perejil, rey de todos los platos, tonificante y diurético, de sabor persistente y que no tolera el sol directo; el romero, perfecto ambientador natural, indicado en enfermedades respiratorias y digestivas, que le gusta el sol y el agua en poca cantidad y con el que se elabora un aceite exquisito; la salvia, una hierba bellísima de vida breve, con un efecto digestivo poderoso que suaviza carnes, legumbres y, en general, guisos fuertes que requieren de una ayuda extra para asimilarlos; el tomillo, un arbusto pequeño que crece al sol con unas flores preciosas que dotan de fragancia cualquier rincón y que es conocido por sus propiedades digestivas, relajantes y desinfectantes; la lavanda, un relajante muscular perfecto, cuyo aroma da buen olor a los armarios y los libera de polillas. Y la mejorana, una especia imprescindible en la cocina, relajante y digestiva, que alivia los resfriados y que se cultiva al sol.

Cómo cuidar de tus hierbas
Riego
Las plantas aromáticas como la lavanda, el orégano, la salvia o el tomillo son propias del clima mediterráneo y no necesitan mucha agua. Otras como el perejil y la menta requieren más humedad. Obsérvalas con frecuencia. Si ves que sus hojas han perdido fuerza y brillo y, evidentemente, que la tierra está muy seca, riégalas.
Abono
Durante su desarrollo, cada 15 días echa un poco de abono líquido a la maceta.
Plagas y enfermedades
Si sobrevienen, aplícales insecticidas biológicos porque los productos químicos no son adecuados si se destinan al consumo humano. Estos productos “bio” no son tan eficaces pero son más ecológicos y seguros.


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