A
pesar de su humildad, llenan nuestro hogar de belleza y olor, además de tener
propiedades que nutren nuestro organismo mediante remedios medicinales y en la
cocina.
Las
hierbas aromáticas son plantas sencillas que no requieren de cuidados excesivos y
que nos dan muchas satisfacciones. No sólo nos alegran la vista y nos ofrecen
un agradable olor que perfuma nuestro hogar de manera natural, algunas de ellas
también pueden ser utilizadas en la cocina para dar un toque de sabor diferente
a los platos y como remedio medicinal. Su
cultivo es sencillo. Crecen en macetas y jardineras que puedes colocar en
terrazas, balcones o dentro de casa, por ejemplo en la cocina, un sitio
perfecto porque no suele haber calefacción que les perjudique y se ventila
frecuentemente aunque, eso sí, mantenlas lejos del calor de los fogones.
Además, en este espacio decoran a la perfección y son un reclamo perfecto para
la salud.
Las más frecuentes
Las
que se utilizan más son la menta, muy
digestiva, tonificante y versátil en la cocina, que da un sabor fresco a numerosos platos y es deliciosa en
infusiones pero que necesita humedad y sombra; la albahaca, de olor penetrante,
que combate la tos y alivia el dolor y se añade muy picada y en pequeñas
cantidades a los platos; el orégano, condimento ideal de salsas y pizzas, rico
en antioxidantes que requiere sol y poco riego; el perejil, rey de todos los
platos, tonificante y diurético, de sabor persistente y que no tolera el sol
directo; el romero, perfecto ambientador natural, indicado en enfermedades
respiratorias y digestivas, que le gusta el sol y el agua en poca cantidad y
con el que se elabora un aceite exquisito; la salvia, una hierba bellísima de
vida breve, con un efecto digestivo poderoso que suaviza carnes, legumbres y,
en general, guisos fuertes que requieren de una ayuda extra para asimilarlos;
el tomillo, un arbusto pequeño que crece al sol con unas flores preciosas que
dotan de fragancia cualquier rincón y que es conocido por sus propiedades
digestivas, relajantes y desinfectantes; la
lavanda, un relajante muscular perfecto, cuyo aroma da buen olor a los armarios y los libera de polillas. Y la mejorana, una especia imprescindible en la
cocina, relajante y digestiva, que alivia los resfriados y que se cultiva al
sol.
Cómo cuidar de tus hierbas
Riego
Las
plantas aromáticas como la lavanda, el orégano, la salvia o el tomillo son
propias del clima mediterráneo y no necesitan mucha agua. Otras como el perejil
y la menta requieren más humedad. Obsérvalas con frecuencia. Si ves que sus
hojas han perdido fuerza y brillo y, evidentemente, que la tierra está muy
seca, riégalas.
Abono
Durante
su desarrollo, cada 15 días echa un poco de abono líquido a la maceta.
Plagas
y enfermedades
Si
sobrevienen, aplícales insecticidas biológicos porque los productos químicos no
son adecuados si se destinan al consumo humano. Estos productos “bio” no son
tan eficaces pero son más ecológicos y seguros.
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