Nuestros ojos son especialmente sensibles.
Merece la pena `mirar por ellos´ sabiendo qué alimentos les conviene y cuáles
son los hábitos y tratamientos naturales que más les favorecen.
Los
ojos requieren cuidados constantes porque son muy delicados. Sin embargo, sobre
todo por circunstancias de trabajo, nos vemos obligados a someterlos a un
“estrés visual” que no les favorece. Esto es evidente en el caso de personas
que se pasan un montón de horas delante del ordenador con la vista fija en un
mismo punto sin apenas pestañear. Pero también se resienten de un exceso de
lectura en lugares con poca luz, del exceso de luz artificial sin que les toque
el sol y del trabajo en ambientes repletos de polvo o con fuertes contrastes
lumínicos (por suerte el humo del tabaco en el trabajo ya ha pasado a la historia).
Suma y sigue
A esto
se le suman el dormir poco y mal, el cansancio físico y mental y problemas oculares que pueden aparecer de forma
imprevista, como infecciones o golpes. Asimismo hay personas que tienen
tendencia a padecer trastornos visuales a resultas de una enfermedad. Incluso
el nerviosismo perjudica la visión. El naturópata Fernando Guirado nos recuerda
que “los trastornos oculares reflejan algún
desorden orgánico. Basta observar los ojos de una persona para advertir las
marcas dejadas por las lesiones internas o trastornos funcionales. Es seguro
que cuando se desintoxica la sangre y los órganos, el iris se vuelve más claro”. Así pues, como siempre, lo
primero, la prevención, a través de alimentos que nos ayuden a mantener una
vista sana y después, implementar medidas de higiene ocular.
Comer por los ojos
Los
ojos necesitan antioxidantes que le protejan de los radicales libres. Así, hay
que ingerir betacarotenos, vitamina C y vitamina E, zinc y selenio en cantidad
suficiente. Los betacarotenos se encuentran en hortalizas y frutas de color
naranja, rojo o amarillo como zanahoria, calabaza, tomates, melocotones,
ciruelas, albaricoques y también en espinacas y brécol. La vitamina C está
en pimientos, frutos del bosque, kiwis y cítricos. Vitamina E la
tienen semillas de girasol, frutos
secos, aguacate, huevos, cereales integrales y germen de trigo.
El
selenio está en la mantequilla, pescado ahumado, germen de trigo, pan integral,
marisco, salvado, arroz integral, carne, huevos y el zinc en ostras, semillas
de calabaza, jengibre, cordero, hígado, guisantes, legumbres, yema de huevo,
frutos secos y pescado azul.
Estructura nerviosa
También requieren vitaminas del grupo B, en especial
B12, para fortalecer su estructura nerviosa y ácidos grasos esenciales que
previenen la degeneración macular. Las vitaminas del grupo B se encuentran en
algas, levadura de cerveza, cereales integrales y carne. Los ácidos grasos
esenciales Omega 6 en aceites vegetales (soja, maíz, girasol y borraja), germen
de trigo, frutos secos y cereales integrales y los Omega 3 están en el pescado
azul, aceites de lino, colza y soja, cereales integrales, semillas de calabaza
y nueces. Y para favorecer la circulación en los
pequeños vasos sanguíneos de la retina hay
que incluir en la alimentación rusco, uvas, arándanos y ginkgo.
Tratamiento natural
Los
remedios con plantas relajan los ojos, los desinflaman y estimulan el tejido
conjuntivo para regenerar la zona afectada. Puedes tomar las hierbas en
infusión, solas o mezcladas, hacer cataplasmas con su tintura y agua
previamente hervida o impregnar gasas o algodoncitos. La manzanilla es útil para conjuntivitis no alérgica, alergias y
ojos cansados. Las bolsitas de té ya usado sobre los ojos alivian la
conjuntivitis. Lo mismo que el hinojo y el hamamelis. La eufrasia evita el
lagrimeo y alivia inflamaciones e infecciones, alergias y orzuelos. El trébol
trata los ojos inflamados y doloridos y combate la irritación o el picor que
genera, por ejemplo, la conjuntivitis. El tomillo ayuda a eliminar infecciones.
Igual que el aciano que también es útil en irritaciones, conjuntivitis y
orzuelos. Para curar estos últimos, también sirve la pulpa de aloe pero ten en cuenta que no se irán hasta que caiga la
pestaña donde tiene origen la infección.
Baños oculares
Refrescan
los ojos cuando están secos y cansados. Se llena la bañerita con la solución y
se vierte en el ojo tres veces al día. Puedes hacerlos con cualquiera de las
plantas mencionadas. Además, por ejemplo, los de llantén se hacen con el
líquido resultante de la decocción de la planta para aliviar cansancio,
enrojecimiento e inflamación. Una solución de hamamelis y caléndula revitaliza
el ojo y hace que no se noten molestias. Otro baño muy eficaz es el de agua de
sal y limón. Para obtenerlo, se mezcla una pizca de sal y un chorro de jugo de
limón en agua hirviendo y se dejar enfriar. En caso de dolor y malestar por
ojos secos siempre hay que limpiarlos con lágrimas artificiales y, por la
noche, si se te pegan, aplica un poco de aceite de oliva
sobre las pestañas.
Para mejorar el riego sanguíneo, hay que mojar los ojos
alternativamente 20 veces con agua caliente y 20 con agua fría. Por último,
para relajarlos es muy bueno lavarlos con
frecuencia con agua hervida, previamente enfriada. En cualquier caso, es mejor
que no utilices agua del grifo para la higiene ocular.
Remedios homeopáticos
Esta terapia nos ofrece remedios muy específicos
para los trastornos oculares. Para la conjuntivitis después de un golpe de
aire, se prescribe Aconitum y para la
hinchazón de los párpados con sensación de tener algo dentro se da Apis mellifica. Belladona es el remedio de los ojos muy rojos, doloridos, secos y
con sensación de calor. Euphrasia es
para cuando el rojo es más claro y el lagrimeo irrita el párpado inferior y Euphrasia oficinallis si hay dolor
punzante, molesta la luz y mucho lloro. Allium
cepa es para el lagrimeo no irritante que mejora en el exterior.
Ruta graveolens
se prescribe en vista cansada que duele al fijarse en un objeto y Bryonia es el remedio específico para el
ojo seco con picor. Alumina está
aconsejada cuando hay sequedad de las mucosas y Nux moschata cuando, debido a la sequedad, los ojos no pueden
abrirse y los párpados están pegados. Natrum
carbonicum está aconsejado cuando aparece sequedad extrema de la
conjuntiva.
Colirio de amapola
Este
colirio alivia los ojos si pican o están hinchados.
Ingredientes
• Agua
destilada
• 0,9 g
de sal marina (una punta de cucharita de café)
• 1
cucharadita de pétalos troceados de amapola
Preparación
Se disuelve la sal en 100 ml de agua
destilada. De ese modo se consigue la solución conocida como suero fisiológico.
A continuación se pone a hervir entre 10 y 20 minutos, y una vez ha pasado ese
tiempo se repone el agua destilada que se haya evaporado hasta tener de nuevo
100 ml. Entonces se añaden los pétalos de amapola troceados y se deja reposar
otros 10 minutos. Por último, se filtra con sumo cuidado.
Uso
Puede
utilizarse como colirio, echando unas gotitas en los ojos, o como baño ocular,
utilizando una gasa o un algodoncito, o bien una bañerita ocular.
Precauciones
Es
importante saber que de las amapolas sólo se pueden usar los pétalos, nunca los
frutos, que contienen gran cantidad de alcaloides y pueden resultar tóxicos.
Además, debe evitarse tomar amapola durante el embarazo o la lactancia y no
debe suministrarse a niños pequeños.
Baños oculares de manzanilla y pétalos de rosa
• Manzanilla
• Pétalos
de rosa
Preparación
Hacemos
una infusión de manzanilla y pétalos de rosa. Cuando esté templada, se echa en
una bañera ocular y se hacen unos baños.
Uso
Hacer
el baño ocular tres veces al día.
Normas básicas de higiene ocular
• Lee con buena luz y, a ser posible, natural y nunca
en movimiento. Haz un alto para descansar la vista, fijándote en otros puntos
más lejanos que la distancia al papel.
• Si trabajas delante del ordenador, descansa de vez
en cuando, haciendo ejercicios visuales de enfoque cerca-lejos. La pantalla
nunca debe estar situada en una posición más elevada que la vista con la que
debe formar un ángulo de 45º. La cabeza debe mirar siempre de frente. Evita los
reflejos y sitúate en un lugar en el que no haya demasiado contraste con el
fondo.
• No mires la tele muy de cerca ni demasiado rato
seguido ni totalmente a oscuras.
• Realizar paseos al aire libre para que los ojos
entren en contacto con la luz solar (la moda de las gafas de sol para todo no
es buena siempre).
• El
sueño reparador es el mejor ejercicio ocular, igual que las técnicas que te
ayuden a estar tranquilo.
Ejercicios para mejorar la visión
• Con
la cabeza bien recta lleva la mirada hacia el cielo y hacia el suelo diez veces
seguidas.
•
Coloca a 30 cm. de la cara un objeto redondo y sigue con la mirada toda la
circunferencia en sentido de las agujas del reloj y al contrario, cinco veces
hacia cada lado. Realiza el mismo ejercicio con un objeto cuadrado y mira sus
vértices cruzando la vista en forma de X.
• Roza
las palmas de las manos para producir calor y colócalas sobre los ojos, tocando
con los dedos la línea del pelo. Cuando el calor disminuye desciende las manos
rozando los ojos con los dedos.
• Tapa
los ojos con las palmas de las manos que adoptan una posición cóncava y abre
los ojos cuando haya máxima oscuridad. Estate así tres minutos mientras
parpadeas. Luego cierra los ojos, quita las manos y abrelos bien sin mirar directamente a una fuente de luz muy
fuerte.
• Mira
un punto enfrente de ti a una distancia de, como mínimo, cinco metros, abre
bien los ojos y parpadea unas 30 veces. Descansa y repite el ejercicio dos
veces más. Puedes hacerlo varias veces al día.
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