La naturaleza en esta época se renueva para mostrarnos su
lado más amable. Las personas también tenemos la oportunidad de resurgir con
fuerza si somos capaces de escuchar las señales que nos da nuestro cuerpo.
Después del paréntesis invernal en el que el cuerpo nos
pide aislamiento e interiorización y en el que llevamos una vida más sedentaria
con menos ejercicio y comidas copiosas, viene la expansión primaveral que con
su explosión de luz y color nos invita a la renovación y hace necesario un
aporte extra de energía para estar en sintonía con este fenómeno de apertura. Pero a veces el contraste entre el rigor del invierno y la llegada del buen tiempo
puede arrastrarnos con su inercia en forma de sentimientos melancólicos,
alergias o astenia primaveral que nos impiden disfrutar de este resurgir a la
vitalidad como nos merecemos.
Para
adaptarnos a este nuevo periodo es conveniente seguir algunas pautas
preventivas de alimentación e higiene que supongan una verdadera cura para el
organismo, sobre todo para el hígado que, según el naturópata Fernando Guirado,
“se encuentra especialmente resentido” de estas pautas invernales y “trata de
depurarse con la ayuda de los riñones y el intestino grueso”. Se impone pues
“la desintoxicación” apunta el doctor Pablo Saz para disfrutar del cambio
estacional y procurarnos la fuerza necesaria para hacer de esta estación una
oportunidad única para mejorar nuestra vida.
Cura de frutas
Si
deseas aligerar tu cuerpo de la sobrecarga invernal y notar cómo tu mente no se
preocupa tanto de las cosas, puedes introducir en tu dieta, un día a la semana,
una cura desintoxicante. Hay muchas curas depurativas, desde el ayuno hasta la
monodietas de cereales (avena, arroz) o de legumbres como las lentejas. Pero
quizá las más llevaderas y populares sean las de frutas. Éstas son un excelente
depurativo que limpian y alcalinizan la sangre. En marzo ya es época de fresas,
exquisitas y apetecibles que, además, contienen grandes cantidades de vitamina
C, potente antioxidante que combate el efecto negativo de los radicales libres
que se liberan en tu organismo durante la cura, lo que da un respiro al hígado
en el proceso de eliminación de toxinas. Se trata de comprar un kilo y medio de
fresas, u otra fruta primaveral (cerezas, ciruelas, manzanas…), preferiblemente
que proceda de la agricultura biológica, para irla tomando durante todo el día.
Sin horarios
En
la cura no hay horarios establecidos. Come cuando tengas hambre. Si te ves con
fuerzas puedes prolongarla algún día más intercalando frutas distintas (pero
mejor que consultes con tu médico). Mientras la haces, no te sentirás débil
porque sus hidratos de carbono te permiten mantener el nivel de glucosa en
sangre y tampoco tendrás problemas de estreñimiento ya que su fibra regula el
tránsito intestinal. Recuerda que para que se produzca una buena limpieza debes
hidratarte bien bebiendo agua mineral de forma generosa en pequeñas cantidades
(siempre fuera de las comidas) y masticándola como si fuese un alimento (no se
trata de hacer gárgaras) para que se mezcle bien con la saliva y te ayude a
tener mejores digestiones y a limpiar impurezas ya que nuestra saliva es un
potente antibiótico.
Zumos naturales
Añade
a la cura zumos naturales de naranja, limón o pómelo con melaza para
remineralizarte y evitar la acidez de los cítricos y llenarte, todavía más, de
vitamina C, o de zanahoria con manzanas y espinacas, energía matinal en estado
puro. Asimismo, toma infusiones de plantas con poder desintoxicante como diente
de león, cardo mariano, zaragatona y ortiga mayor y bebe caldos depurativos de
apio, cebolla y col. El resto de la semana, haz bondad porque los órganos
implicados en la depuración están más sensibles a consecuencia del día de
cura. Empieza el día con un desayuno energético con pan o cereales integrales,
zumo o fruta y algún producto lácteo o a base de soja.
Hortalizas frescas
Al
mediodía o para cenar, el primer plato debe ser una ensalada de hortalizas
frescas que, lo mismo que la fruta, también te ayudarán a neutralizar las
toxinas. Añádele brotes de semillas germinadas (alfalfa, soja verde, col,
lentejas…) que son fuente de sustancias vitales, además de desintoxicantes.
Completa tus comidas con cremas de verduras o verduras al vapor, el brécol en
esta época es ideal, y arroz integral, un alimento completo, rico en hidratos
de carbono, que absorbe los ácidos gástricos que produce la gastritis habitual
en algunas dietas ligeras y tiene un gran poder laxante. También puedes comer
patatas al horno (de gran efecto calmante y diuréticas), sin quitarles la piel,
acompañadas de legumbres cocidas, pescado o carne blanca a la plancha o
sustituir estos dos últimos platos por proteína vegetal como soja o seitán. Por
supuesto la cena debe ser ligera y los tentempiés muy sanos (fruta, yogur,
galletas integrales…).
Invitación al movimiento
Corre
un poquito, nada, monta en bici, haz aeróbic o camina a paso ligero durante
media hora, hasta que sientas que, si estuvieras hablando, no podrías articular
palabra. Estas actividades ponen a tono el corazón y el sistema respiratorio y
te ayudan a oxigenar las células, aumentan la eficacia del metabolismo y
provocan una eliminación extra de toxinas a través del sudor. Además, el
ejercicio favorece la liberación de endorfinas, hormonas que se asocian con la
eficacia del sistema inmunitario y que se relacionan con el bienestar.
Complementa tu sesión de ejercicio con tablas de tonificación para evitar la
flaccidez y estiramientos para mantener la flexibilidad.
Recuerda
siempre que el moverse debe tener como contrapartida un buen descanso. El sueño
reparador es la piedra angular de la vitalidad. Duerme las horas que necesites
por la noche y si eres de las afortunadas que puedes echar la siesta, y te
sienta bien, no te prives. Aunque sólo sean 20 minutos tu cuerpo lo notará y tu
mente se sentirá más tranquila.
Técnicas corporales
Otra
manera de ganar vitalidad a través del movimiento es practicar técnicas
corporales para recolocar tu cuerpo de forma natural en el espacio. El método
Pilates trabaja la musculatura profunda centrándose en fortalecer el abdomen,
centro energético por excelencia, y la técnica Alexander corrige la postura
enseñando a deshacer las tensiones. Las orientales, como yoga, tai chi, chi
kung… equilibran la energía vital, apaciguan las emociones y nos mantienen en
forma. Otras técnicas corporales son terapéuticas, aunque puede usarse para
fomentar el bienestar o de forma preventiva. En este grupo destacan RPG,
rolfing, método Mézières…
Contacto con la naturaleza
El
buen tiempo es una cita ineludible con la vida al aire libre. Aprovecha los
tibios rayos de sol del despuntar primaveral para tonificarte y tomar un poco
de color. Después, tu organismo sintetiza la vitamina D, muy necesaria para fortalecer al sistema
inmune. Déjate reconfortar por la
brisa marina o por el aire fresco del campo. Recréate con los olores y sonidos que
ambos acercan hacia ti. Llena tus ojos de paisajes de ensueño para recordar
toda la vida. Descubre la sensación de bañar tus pies en el agua helada del río
o el mar. Notarás de inmediato cómo tu organismo se reactiva. Pasea descalza
por la arena de la playa o por la tierra húmeda. Hazlo apoyando el pie en cada
paso sobre el trípode plantar (talón, metatarsiano del dedo gordo y
metatarsiano del dedo pequeño, los tres puntos de tu sostén postural) para
notar la energía que proviene del suelo. Organiza picnics con tu familia y
amigos. Disfrutar de la sobremesa tumbados en el suelo o dándoos revolcones por
la hierba.
También
puedes aprovechar el fin de semana o algún puente para hacer turismo rural, una
buena opción para disfrutar de la naturaleza. Además de “comer sano” puedes
conocer el entorno por tu cuenta o mediante las actividades que organiza la
casa en la que te alojes: senderismo, trabajar el huerto, deportes de riesgo,
equitación…
MÁS COSAS QUE PUEDES HACER POR TI
•
Date una sauna o un baño de vapor para abrir los poros y facilitar el drenaje
de toxinas. Al acabar descansa envuelta en una toalla y tumbada en una hamaca.
¡Te sentirás una persona nueva!
•
Ponte en manos de un buen masajista y relájate. El masaje es muy útil en el
proceso de limpieza, en especial el linfático, que incide en la eliminación de
residuos metabólicos.
•
Estimúlate con un baño caliente de romero que te ayuda a adaptarte al nuevo
ciclo, activa la circulación y levanta el ánimo, o de sal marina que te
tonifica con sus minerales. O con un baño de algas. Para aprovechar mejor los
oligoelementos de estas últimas, deja que el chorro de agua les caiga encima y
restriégate con ellas como si fueran una esponja.
•
Apúntate a un taller de relajación que te ayude a conectar con tu corazón y a
desprenderte de las cargas acumuladas que va minando tu energía.
•
Programa tu vida en positivo mediante la visualización de un futuro cercano en
el que vives con plenitud. Ayúdate también de afirmaciones verbales que
reafirmen las imágenes proyectadas.
•
Participa en algún taller artístico que te permita dar rienda suelta a la
creatividad y canalizar tus sentimientos. Resulta vivificante.
VALORA TUS RESPIRACIONES
•
A través de la inspiración nos oxigenamos y llenamos de energía. Al expirar,
ocurre lo contrario: eliminamos toxinas y limpiamos nuestro organismo.
•
La respiración controlada puede volverse tan voluntaria como el andar y puede utilizarse para
regular todas las funciones vitales: el pulso cardiaco, la presión sanguínea,
el metabolismo digestivo, el sistema inmunitario, el sistema nervioso…
•
Inspirar aire de manera profunda en la naturaleza es la vía más rápida para
sintonizar con esta estación. Hazlo con la espalda recta, de manera pausada y
estando muy pendiente de las sensaciones que se despiertan en tu cuerpo. ¡Verás
qué rápido se eleva tu ánimo!
•
Respira por la nariz: además de filtrar el aire, la nariz se encarga de
procurar la temperatura y la humedad adecuada del aire que inhalas.
•
Mantén la nariz y las vías respiratorias despejadas: para ello puedes realizar
lavado nasales, una práctica que mejora el estado de las mucosas y agudiza los
sentidos del gusto y el olfato. Se realiza con el recipiente llamado lota que
se llena de agua tibia y salada. Se vierte el agua en una fosa y se deja que
salga por la otra.
REMEDIOS
CON PLANTAS
LICUADO
DESINTOXICANTE
La ortiga, además de poseer hierro y calcio, depura
la sangre. El diente de león, rico en calcio, hierro, potasio y sodio, favorece
el funcionamiento del hígado y la vesícula biliar.
Ingredientes:
•
una cucharada de diente de león
•
una cucharada de ortiga
•
miel
Preparación:
•
Licuar y
mezclar las dos plantas y añadirle un poco de miel para endulzar.
Uso:
Con ¼ de vaso es más que suficiente como dosis (tampoco
sale más del proceso de licuado). Tomarlo por la mañana, en ayunas.
BATIDO DE ZUMOS
El rabanito tiene propiedades desintoxicantes y
depurativas.
Ingredientes:
•
1 vaso de
mosto
•
1 vaso de
licuado de alcachofa cocida
•
1 vaso de
licuado de rabanitos
•
miel
Preparación:
Mezclar el mosto de uva con el licuado de
alcachofas y el de los rabanitos. Puede endulzarse con miel.
Uso:
Tomar un vaso de la mezcla a modo de jarabe en
ayunas.
INFUSIÓN
DE CINCO PLANTAS
Esta
infusión tonifica el sistema nervioso, nos aporta energía y ayuda a los órganos
implicados en la depuración en su trabajo.
Ingredientes:
•
Tres
cucharadas soperas de una mezcla de ajedrea, valeriana, menta, romero y
eleuterococo
•
1 litro de agua
•
Sirope de manzana
Preparación:
Hervir en el agua durante tres minutos la mezcla de
plantas. Dejar enfriar y colar.
Uso:
Tomar cuatro vasos al día de la infusión tibia o
calientes. Endulzar con Sirope de Manzana.
EJERCICIOS
¡
BUENOS DÍAS POR LA MAÑANA!
Activa
tu cuerpo nada más levantarte con estiramientos que te permitan afrontar el día
con más vitalidad y mejor ánimo.
CRECE HACIA ARRIBA
De pie, estira todo el cuerpo hacia arriba. Las piernas
están en línea con los hombros y los brazos se alargan hacia arriba con las
palmas de las manos mirando hacia el techo y los dedos de ambas manos
entrelazados. Mantén la cabeza en su sitio, no lleves la barbilla hacia el pecho cuando te estires y no
levantes los hombros.
Hazlo durante 15 segundos. Respira la postura.
ESTÍRATE A LOS LADOS
Aprovecha el estiramiento anterior y, desde la cadera,
estira el cuerpo a un lado y al otro. Nota el estiramiento en los costados.
Mantén la posición en ambos lados durante 15/20 segundos.
LUMBARES FLEXIBLES
Ahora apóyate por completo en la pared para estirar tu zona
lumbar. Primero, levanta una pierna y abrázala por detrás de la rodilla.
Después, haz lo mismo con la otra pierna. Hazlo 15 segundos con cada pierna.
MUEVE LAS CADERAS
De pie, con las manos en la cintura y las piernas
abiertas, haz 10 círculos con la pelvis hacia un lado y después 10 hacia el
otro. Intenta hacerlo de manera lenta pero contundente para movilizar bien toda
la zona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario