jueves, 1 de marzo de 2012

CÓMO GANAR ENERGÍA EN PRIMAVERA


La naturaleza en esta época se renueva para mostrarnos su lado más amable. Las personas también tenemos la oportunidad de resurgir con fuerza si somos capaces de escuchar las señales que nos da nuestro cuerpo.

Después del paréntesis invernal en el que el cuerpo nos pide aislamiento e interiorización y en el que llevamos una vida más sedentaria con menos ejercicio y comidas copiosas, viene la expansión primaveral que con su explosión de luz y color nos invita a la renovación y hace necesario un aporte extra de energía para estar en sintonía con este fenómeno de apertura. Pero a veces el contraste entre el rigor del invierno y la llegada del buen tiempo puede arrastrarnos con su inercia en forma de sentimientos melancólicos, alergias o astenia primaveral que nos impiden disfrutar de este resurgir a la vitalidad como nos merecemos.
Para adaptarnos a este nuevo periodo es conveniente seguir algunas pautas preventivas de alimentación e higiene que supongan una verdadera cura para el organismo, sobre todo para el hígado que, según el naturópata Fernando Guirado, “se encuentra especialmente resentido” de estas pautas invernales y “trata de depurarse con la ayuda de los riñones y el intestino grueso”. Se impone pues “la desintoxicación” apunta el doctor Pablo Saz para disfrutar del cambio estacional y procurarnos la fuerza necesaria para hacer de esta estación una oportunidad única para mejorar nuestra vida.

Cura de frutas
Si deseas aligerar tu cuerpo de la sobrecarga invernal y notar cómo tu mente no se preocupa tanto de las cosas, puedes introducir en tu dieta, un día a la semana, una cura desintoxicante. Hay muchas curas depurativas, desde el ayuno hasta la monodietas de cereales (avena, arroz) o de legumbres como las lentejas. Pero quizá las más llevaderas y populares sean las de frutas. Éstas son un excelente depurativo que limpian y alcalinizan la sangre. En marzo ya es época de fresas, exquisitas y apetecibles que, además, contienen grandes cantidades de vitamina C, potente antioxidante que combate el efecto negativo de los radicales libres que se liberan en tu organismo durante la cura, lo que da un respiro al hígado en el proceso de eliminación de toxinas. Se trata de comprar un kilo y medio de fresas, u otra fruta primaveral (cerezas, ciruelas, manzanas…), preferiblemente que proceda de la agricultura biológica, para irla tomando durante todo el día.

Sin horarios
En la cura no hay horarios establecidos. Come cuando tengas hambre. Si te ves con fuerzas puedes prolongarla algún día más intercalando frutas distintas (pero mejor que consultes con tu médico). Mientras la haces, no te sentirás débil porque sus hidratos de carbono te permiten mantener el nivel de glucosa en sangre y tampoco tendrás problemas de estreñimiento ya que su fibra regula el tránsito intestinal. Recuerda que para que se produzca una buena limpieza debes hidratarte bien bebiendo agua mineral de forma generosa en pequeñas cantidades (siempre fuera de las comidas) y masticándola como si fuese un alimento (no se trata de hacer gárgaras) para que se mezcle bien con la saliva y te ayude a tener mejores digestiones y a limpiar impurezas ya que nuestra saliva es un potente antibiótico.

Zumos naturales
Añade a la cura zumos naturales de naranja, limón o pómelo con melaza para remineralizarte y evitar la acidez de los cítricos y llenarte, todavía más, de vitamina C, o de zanahoria con manzanas y espinacas, energía matinal en estado puro. Asimismo, toma infusiones de plantas con poder desintoxicante como diente de león, cardo mariano, zaragatona y ortiga mayor y bebe caldos depurativos de apio, cebolla y col. El resto de la semana, haz bondad porque los órganos implicados en la depuración están más sensibles a consecuencia del día de cura. Empieza el día con un desayuno energético con pan o cereales integrales, zumo o fruta y algún producto lácteo o a base de soja.

Hortalizas frescas
Al mediodía o para cenar, el primer plato debe ser una ensalada de hortalizas frescas que, lo mismo que la fruta, también te ayudarán a neutralizar las toxinas. Añádele brotes de semillas germinadas (alfalfa, soja verde, col, lentejas…) que son fuente de sustancias vitales, además de desintoxicantes. Completa tus comidas con cremas de verduras o verduras al vapor, el brécol en esta época es ideal, y arroz integral, un alimento completo, rico en hidratos de carbono, que absorbe los ácidos gástricos que produce la gastritis habitual en algunas dietas ligeras y tiene un gran poder laxante. También puedes comer patatas al horno (de gran efecto calmante y diuréticas), sin quitarles la piel, acompañadas de legumbres cocidas, pescado o carne blanca a la plancha o sustituir estos dos últimos platos por proteína vegetal como soja o seitán. Por supuesto la cena debe ser ligera y los tentempiés muy sanos (fruta, yogur, galletas integrales…).

Invitación al movimiento
Corre un poquito, nada, monta en bici, haz aeróbic o camina a paso ligero durante media hora, hasta que sientas que, si estuvieras hablando, no podrías articular palabra. Estas actividades ponen a tono el corazón y el sistema respiratorio y te ayudan a oxigenar las células, aumentan la eficacia del metabolismo y provocan una eliminación extra de toxinas a través del sudor. Además, el ejercicio favorece la liberación de endorfinas, hormonas que se asocian con la eficacia del sistema inmunitario y que se relacionan con el bienestar. Complementa tu sesión de ejercicio con tablas de tonificación para evitar la flaccidez y estiramientos para mantener la flexibilidad.
Recuerda siempre que el moverse debe tener como contrapartida un buen descanso. El sueño reparador es la piedra angular de la vitalidad. Duerme las horas que necesites por la noche y si eres de las afortunadas que puedes echar la siesta, y te sienta bien, no te prives. Aunque sólo sean 20 minutos tu cuerpo lo notará y tu mente se sentirá más tranquila.

Técnicas corporales
Otra manera de ganar vitalidad a través del movimiento es practicar técnicas corporales para recolocar tu cuerpo de forma natural en el espacio. El método Pilates trabaja la musculatura profunda centrándose en fortalecer el abdomen, centro energético por excelencia, y la técnica Alexander corrige la postura enseñando a deshacer las tensiones. Las orientales, como yoga, tai chi, chi kung… equilibran la energía vital, apaciguan las emociones y nos mantienen en forma. Otras técnicas corporales son terapéuticas, aunque puede usarse para fomentar el bienestar o de forma preventiva. En este grupo destacan RPG, rolfing, método Mézières…

Contacto con la naturaleza
El buen tiempo es una cita ineludible con la vida al aire libre. Aprovecha los tibios rayos de sol del despuntar primaveral para tonificarte y tomar un poco de color. Después, tu organismo sintetiza la vitamina D, muy necesaria para fortalecer al sistema inmune. Déjate reconfortar por la brisa marina o por el aire fresco del campo. Recréate con los olores y sonidos que ambos acercan hacia ti. Llena tus ojos de paisajes de ensueño para recordar toda la vida. Descubre la sensación de bañar tus pies en el agua helada del río o el mar. Notarás de inmediato cómo tu organismo se reactiva. Pasea descalza por la arena de la playa o por la tierra húmeda. Hazlo apoyando el pie en cada paso sobre el trípode plantar (talón, metatarsiano del dedo gordo y metatarsiano del dedo pequeño, los tres puntos de tu sostén postural) para notar la energía que proviene del suelo. Organiza picnics con tu familia y amigos. Disfrutar de la sobremesa tumbados en el suelo o dándoos revolcones por la hierba.
También puedes aprovechar el fin de semana o algún puente para hacer turismo rural, una buena opción para disfrutar de la naturaleza. Además de “comer sano” puedes conocer el entorno por tu cuenta o mediante las actividades que organiza la casa en la que te alojes: senderismo, trabajar el huerto, deportes de riesgo, equitación…


MÁS COSAS QUE PUEDES HACER POR TI
• Date una sauna o un baño de vapor para abrir los poros y facilitar el drenaje de toxinas. Al acabar descansa envuelta en una toalla y tumbada en una hamaca. ¡Te sentirás una persona nueva!
• Ponte en manos de un buen masajista y relájate. El masaje es muy útil en el proceso de limpieza, en especial el linfático, que incide en la eliminación de residuos metabólicos.
• Estimúlate con un baño caliente de romero que te ayuda a adaptarte al nuevo ciclo, activa la circulación y levanta el ánimo, o de sal marina que te tonifica con sus minerales. O con un baño de algas. Para aprovechar mejor los oligoelementos de estas últimas, deja que el chorro de agua les caiga encima y restriégate con ellas como si fueran una esponja.
• Apúntate a un taller de relajación que te ayude a conectar con tu corazón y a desprenderte de las cargas acumuladas que va minando tu energía.
• Programa tu vida en positivo mediante la visualización de un futuro cercano en el que vives con plenitud. Ayúdate también de afirmaciones verbales que reafirmen las imágenes proyectadas.
• Participa en algún taller artístico que te permita dar rienda suelta a la creatividad y canalizar tus sentimientos. Resulta vivificante.

VALORA TUS RESPIRACIONES
• A través de la inspiración nos oxigenamos y llenamos de energía. Al expirar, ocurre lo contrario: eliminamos toxinas y limpiamos nuestro organismo.
• La respiración controlada puede volverse tan voluntaria como el andar y puede utilizarse para regular todas las funciones vitales: el pulso cardiaco, la presión sanguínea, el metabolismo digestivo, el sistema inmunitario, el sistema nervioso…
• Inspirar aire de manera profunda en la naturaleza es la vía más rápida para sintonizar con esta estación. Hazlo con la espalda recta, de manera pausada y estando muy pendiente de las sensaciones que se despiertan en tu cuerpo. ¡Verás qué rápido se eleva tu ánimo!
• Respira por la nariz: además de filtrar el aire, la nariz se encarga de procurar la temperatura y la humedad adecuada del aire que inhalas.
• Mantén la nariz y las vías respiratorias despejadas: para ello puedes realizar lavado nasales, una práctica que mejora el estado de las mucosas y agudiza los sentidos del gusto y el olfato. Se realiza con el recipiente llamado lota que se llena de agua tibia y salada. Se vierte el agua en una fosa y se deja que salga por la otra.

REMEDIOS CON PLANTAS
LICUADO DESINTOXICANTE
La ortiga, además de poseer hierro y calcio, depura la sangre. El diente de león, rico en calcio, hierro, potasio y sodio, favorece el funcionamiento del hígado y la vesícula biliar.
Ingredientes:
• una cucharada de diente de león
• una cucharada de ortiga
• miel
Preparación:
• Licuar y mezclar las dos plantas y añadirle un poco de miel para endulzar.
Uso:
Con ¼ de vaso es más que suficiente como dosis (tampoco sale más del proceso de licuado). Tomarlo por la mañana, en ayunas.

BATIDO DE ZUMOS
El rabanito tiene propiedades desintoxicantes y depurativas.
Ingredientes:
• 1 vaso de mosto
• 1 vaso de licuado de alcachofa cocida
• 1 vaso de licuado de rabanitos
• miel
Preparación:
Mezclar el mosto de uva con el licuado de alcachofas y el de los rabanitos. Puede endulzarse con miel.
Uso:
Tomar un vaso de la mezcla a modo de jarabe en ayunas.

INFUSIÓN DE CINCO PLANTAS
Esta infusión tonifica el sistema nervioso, nos aporta energía y ayuda a los órganos implicados en la depuración en su trabajo.
Ingredientes:
• Tres cucharadas soperas de una mezcla de ajedrea, valeriana, menta, romero y eleuterococo
• 1 litro de agua
• Sirope de manzana
Preparación:
Hervir en el agua durante tres minutos la mezcla de plantas. Dejar enfriar y colar.
Uso:
Tomar cuatro vasos al día de la infusión tibia o calientes. Endulzar con Sirope de Manzana.

EJERCICIOS
¡ BUENOS DÍAS POR LA MAÑANA!
Activa tu cuerpo nada más levantarte con estiramientos que te permitan afrontar el día con más vitalidad y mejor ánimo.
CRECE HACIA ARRIBA
De pie, estira todo el cuerpo hacia arriba. Las piernas están en línea con los hombros y los brazos se alargan hacia arriba con las palmas de las manos mirando hacia el techo y los dedos de ambas manos entrelazados. Mantén la cabeza en su sitio, no lleves la barbilla hacia  el pecho cuando te estires y no levantes los hombros. 
Hazlo durante 15 segundos. Respira la postura.
ESTÍRATE A LOS LADOS
Aprovecha el estiramiento anterior y, desde la cadera, estira el cuerpo a un lado y al otro. Nota el estiramiento en los costados. Mantén la posición en ambos lados durante 15/20 segundos.
LUMBARES FLEXIBLES
Ahora apóyate por completo en la pared para estirar tu zona lumbar. Primero, levanta una pierna y abrázala por detrás de la rodilla. Después, haz lo mismo con la otra pierna. Hazlo 15 segundos con cada pierna.
MUEVE LAS CADERAS
De pie, con las manos en la cintura y las piernas abiertas, haz 10 círculos con la pelvis hacia un lado y después 10 hacia el otro. Intenta hacerlo de manera lenta pero contundente para movilizar bien toda la zona. 

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