Este fermento procedente
de la descomposición del gluten que contiene la cebada se puede tomar a
cualquier edad para mejorar la calidad nutritiva de alimentos y bebidas.
Esta levadura, que está
constituida por el hongo Saccharomyces cerevisiae, después de someterse a un
proceso de lavado y secado ya se considera apta para el consumo. Su cultivo en
el laboratorio es el más antiguo realizado por el hombre de los que se incluyen
en la práctica de la biotecnología y su obtención tiene una gran importancia
porque es un producto de gran valor nutritivo, muy adecuado para complementar la
dieta de niños y mayores. La levadura puede procesarse para mejorar su sabor y
unirse a otros suplementos como el germen de trigo para aumentar los
nutrientes. No se degrada fácilmente (aunque no hay que exponerla a más de 1OOº C), seca y en
polvo puede combinarse con verduras, sopas, pastas, ensaladas, zumos,
infusiones, papillas, potitos, leche, yogur, cereales… y es muy digestiva
aunque por su sabor amargo muchas personas prefieren tomarla en comprimidos.
Incluso puede utilizarse en fórmulas cosméticas.
Muchas proteínas
En la levadura destacan
las proteínas. Con 20 gr. al día se cubren el 17% de la dosis diaria
recomendada de 65 gr. para un adulto. Estas proteínas son de alto valor
biológico porque en ellas están presentes todos los aminoácidos esenciales,
sobre todo lisina (tiene más que la soja y los guisantes y el doble de lo que
contienen las semillas de oleaginosas). Sólo es igualada en este aminoácido por
el huevo y la leche. La lisina hace, por ejemplo, que la levadura combine muy
bien con los cereales porque éstos no la poseen.
Vitaminas del Grupo B
La levadura de cerveza es
rica en vitaminas del grupo B. Su contenido supera al de los alimentos que la
poseen en mayor cantidad como leche, queso y carnes. El grupo B es
indispensable para el funcionamiento del sistema nervioso y el desarrollo de
las funciones celulares durante el crecimiento y la reproducción. 20 gr.
diarios de levadura cubren buena parte de las necesidades diarias de esta
vitamina. Entre los minerales destacan la presencia de fosfatos y potasio y
también es destacable la abundancia en azufre, magnesio y calcio. Estudios
recientes han demostrado que la levadura seca puede corregir carencias de
oligoelementos como hierro, cobre, zinc, cromo, selenio y molibdeno. Asimismo,
la levadura de cerveza contiene una cantidad considerable de ácidos grasos
insaturados y es rica en fibra.
El suplemento ideal
• 100 g de levadura poseen 376
calorías, 48 g de proteínas, 37 g de hidratos de carbono y 4 g de grasas.
• La presencia de cromo ayuda
a regular los niveles de glucosa en sangre por lo que está indicada en diabéticos y obesos.
• Su vitamina B refuerza el sistema
nervioso.
• Asimismo, esta vitamina
también es muy útil para la buena salud de piel y cabello.
• Mejora
los estados anémicos por su contenido en hierro y ácido fólico.
• También, por su riqueza en ácido fólico,
se recomienda durante los embarazos para evitar malformaciones en el feto como
espina bífida.
• Es
ideal como complemento nutricional en dietas vegetarianas y adelgazantes por su
aporte proteico.
• Sus nutrientes ayudan en etapas de muchos cambios
hormonales como la adolescencia y disminuye las carencias
alimentarias en personas mayores.
• Favorece
la síntesis de las hormonas tiroides, progesterona y testosterona.
• Mejora
el rendimiento físico porque facilita la oxigenación de los tejidos musculares.
• Previene
las afecciones vasculares por su contenido en ácidos grasos insaturados.
• Protege el hígado de daños químicos o por
medicamentos.
• La presencia de
minerales y oligoelementos le dotan de un gran poder antioxidante y activador
del sistema inmunitario.
Mascarilla revitalizante
Por ser rica en vitamina
B, la levadura de cerveza es muy beneficiosa para la piel.
Ingredientes:
1 cucharada de levadura
de cerveza
2 yemas de huevo
2 cucharadas de miel de
romero
2 cucharadas de yogur bio
½ cucharadita de vinagre
de sidra
2 cucharadas de aceite de
oliva
Preparación
Batir juntos la levadura,
las yemas, la miel, el yogur y el vinagre hasta que estén bien mezclados.
Uso
Antes de aplicar la
mascarilla, lavar bien la cara, secarla y humedecerla con aceite de oliva o
sésamo para abrir los poros. La mascarilla debe permanecer en la cara unos 20
minutos. Para quitarla, rocíate la cara con una mezcla de una parte de leche
por dos de agua destilada.
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