En momentos puntuales, tu estómago
necesita cuidados específicos para digerir bien, no sólo los alimentos sino
también situaciones difíciles.
El
estómago es el órgano principal de la digestión. De la calidad de lo que entra
en él depende directamente lo que se saca, cómo se saca, y si se saca o no. En
principio, el aparato digestivo funciona a la perfección con una dieta
equilibrada y basada en comer
alimentos lo más naturales posible, que incluya a diario fruta, verdura y
hortalizas frescas, cereales integrales y legumbres que nos aporten fibra y
elimine o disminuya todo lo que nos perjudica como grasas, carnes rojas,
embutidos, fritos y bollería, además de café, té y bebidas alcohólicas o
gaseosas.
A
veces nos falta voluntad para cuidarnos o no es posible. Los trastornos digestivos son afecciones muy
frecuentes debido principalmente a una mala alimentación aunque en ocasiones
puntuales pueden ser causados por enfermedades propias del sistema digestivo de
tipo físico. Si el estómago no puede
cumplir su cometido de nutrirnos de forma adecuada, los restos de lo que no
puede deshacerse puede provocar una toxicidad que deriva en patologías
diversas.
Indigestión,
gases, cólicos, acidez, estreñimiento están en el día a día de muchas personas
que se habitúan a vivir con ellas. Lo peor es cuando estas molestias pasan a
convertirse en patologías más serias como la gastritis e incluso la úlcera.
Emociones no digeridas
El
estrés y la angustia tampoco nos ayudan a tener buena digestiones. Los valedores
de la tesis sobre que la enfermedad primero se produce en la mente creen que un
estreñimiento, por ejemplo, se da en personas que tienen demasiados apegos
emocionales y físicos y no son capaces de soltar nada. Los gases son típicos de
gente que reprime sus sentimientos y que el cuerpo intenta soltar como sea. La
diarrea sobreviene a personas que les molesta según que cosas y quieren
eliminarlas rápidamente. La gastritis se da cuando determinadas situaciones nos
queman por dentro pero no somos capaces de darles salida. Y la úlcera, la peor,
es la rabia contenida ante situaciones que percibimos como injustas.
Estas
explicaciones tienen cierta lógica pero, sinceramente, todos tenemos un poco de
todo. Lo ideal sería darse cuenta de cómo actuamos frente a nuestras emociones
y encontrar la manera de que no nos hicieran daño mediante técnicas como la
relajación, el yoga o la psicoterapia entre otras muchas que devolviesen la
calma al espíritu para vivir en armonía con el cuerpo.
Fitoterapia estomacal
Para
mejora las digestiones siempre es bueno echar mano de las hierbas después de
comer. Eso sí, no te excedas con el agua. Toma sólo una taza de las de café.
Manzanilla, menta, anís estrellado o jengibre te facilitan la digestión, hinojo
y comino alivian los gases y el dolor estomacal, melisa, angélica, tila y
pasiflora reducen las molestias intestinales de tipo nervioso, el malvavisco está indicado en gastritis y ardores y la
agrimonia en caso de diarrea. Media hora antes de las comidas también puedes
beber un caldo depurativo hecho con cebolla, apio y hojas verdes de col al que
se añade un poco de limón en el momento de tomarlo.
Alimentación sencilla
Estudios
recientes demuestran que los jugos gástricos e intestinales poseen una gran
capacidad de adaptación a los componentes del bolo alimenticio y pueden
digerirse varios nutrientes a la vez, pero los partidarios de las dietas
disociadas, basadas en no hacer demasiadas mezclas de alimentos, propugnan que
éstas pueden solucionar problemas digestivos. “Al menos de manera temporal. Por ejemplo, no mezclar en una misma
comida hidratos de carbono con proteínas facilitaría el trabajo del estómago
porque su digestión requiere un medio alcalino y un medio ácido
respectivamente, y una mezcla de ambos dificulta enormemente la digestión y la
absorción de nutrientes y está en el origen de numerosas dolencias”,
explica Silvia Beltrán, bióloga y experta en nutrición.
Como los bebés
En
cualquier caso, esta manera de comer facilita los procesos digestivos, como
ocurre con los bebés, a los que hasta que su sistema digestivo no está maduro
no se les ofrece diferentes grupos de alimentos en una sola comida. “Para poner en práctica esta dieta, se puede
elegir sólo un alimento en cada comida y, si se come otro, se hace en pequeñas
cantidades. Si tomamos una ensalada y unas verduras añadimos unas patatas, el
según día pan, arroz o cereales, el tercero pasta o frutos secos, el cuarto
legumbres, huevos o carnes blancas, el quinto lácteos (yogur, cuajada, queso
fresco, requesón). Como vemos, las verduras y las ensaladas combinan bien con
los hidratos y con las proteínas por separado. Esta sencillez en los platos
hace que, además de una digestión ligera, el organismo se desintoxique”,
añade Silvia.
Grupo sanguíneo
La
dieta según el grupo sanguíneo es otra manera de cuidar el estómago durante un
tiempo. Algunos médicos naturistas la aplican en diferentes trastornos con muy
buenos resultados. Según James y
Peter D'Adamo, la buena o mala asimilación de los alimentos está condicionada
por el grupo sanguíneo hasta el punto de que en cada grupo (A, B, AB y O) hay
alimentos que son perjudiciales, beneficiosos o neutros.
En
general, el tipo 0 puede comer proteínas animales como carnes magras, pescado y
marisco o vegetales como la soja y mucha fruta y verdura pero evitar lácteos,
huevos y cereales. El tipo A tolera mal la carne, la harina de trigo, la leche
y los lácteos y le va bien una dieta vegetariana rica en cereales y legumbres. El tipo
B debe seguir una dieta a base de lácteos pero sin mucho embutido ni carne de
cerdo, marisco, semillas y frutos secos. El tipo AB precisa una dieta mixta
moderada y tolera mal las carnes rojas, la pasta, las alubias y los frutos
secos.
Somos únicos
Sin
embargo no todos los organismos del mismo grupo son intolerantes a todos los
alimentos ni el grado de sensibilidad es el mismo en todos al alimento que les
perjudica. La generalización peca de ser muy amplia y no responde a la realidad
individual aunque sí nos aporta información útil que puede ser un primer paso
hacia el conocimiento de lo que más nos conviene y, por tanto, da buenos
resultados en un periodo de tiempo no muy largo.
En
la actualidad, hay exámenes que analizan la sangre que sí contemplan la
especificidad, yendo más allá del grupo sanguíneo al reflejar las intolerancias
alimentarías concretas. Estos cuestionarios los hacen profesionales de la
nutrición en nuestro país desde hace una década, tanto del sector naturista
como de la medicina convencional. Aunque resultan caros, son fiables porque indican
con exactitud los alimentos a los que cada organismo reacciona mal, lo que
permite prevenir, y curar, problemas gastrointestinales, diarreas, gases,
vómitos y dolores de estómago, entre otros muchos trastornos como afecciones de
la piel e incluso dolencias respiratorias.
Come con fundamento
•
Mastica bien los alimentos. En Oriente dicen que hasta hacerlos agua, así no
tendrás que beber. Masticar mucho también favorece la producción de saliva, que ayuda a la digestión.
•
Empieza comiendo ensalada u hortalizas crudas. Esto prepara el estómago y lo predispone para una mejor digestión,
amortiguando los posibles perjuicios que le podamos hacer después.
•
Come despacio y tranquilo, sin
nervios ni tele o peleas. Sé consciente de que te estás alimentando.
•
Evita las comidas copiosas. Levántate de la mesa sin tener la sensación de
estar lleno. Reparte tus comidas en varias tomas ligeras a lo largo del día.
•
Olvídate del postre. Ni la fruta es buena para acabar de comer (exceptuando
peras y manzanas que sí son digestivas). Tómala por la mañana o a lo largo del
día.
•
Toma cada día un yogur porque es bueno para tu estómago y regenera la flora
intestinal.
Escucha a tu cuerpo cuando más lo necesite
•
Desde las seis de la mañana hasta la
1 del mediodía tu organismo elimina toxinas. Ayúdale realizando poco gasto
calórico, lo que no quiere decir que no comas. Ingiere un zumo al levantarte y
después fruta fresca. También puedes beber infusiones o líquido en cantidad. La
fruta se digiere fácil y nos aporta energía a través de sus hidratos de fácil
absorción.
•
Desde la una del mediodía hasta las
nueve de la noche el cuerpo se centra en la actividad digestiva, por tanto es
el más adecuado para las comidas fuertes.
•
De las nueve de la noche a las seis
de la mañana el cuerpo asimila todo lo que ha recibido. Respeta su descanso
digestivo no tomando alimento
alguno.
Remedios naturales
Como un reloj
El
estreñimiento además de ser desesperante, puede provocar un sinfín de
trastornos en la piel, en la circulación y en el sistema nervioso.
Ingredientes:
•
dos cucharadas de aceite de oliva
•
Zumo de naranja
•
2 kiwis
•
Frutas, verduras
Preparación
y uso:
En
ayunas, tomar 2 cucharadas de aceite de oliva en medio vaso de agua caliente o
de zumo de naranja y después 2 kiwis o una naranja.
Remedio desintoxicante
Algunas
veces nos cuesta digerir los alimentos y tenemos la sensación de estar sucios.
Este remedio de urgencia ayuda al organismo a deshacerse de las toxinas
acumuladas y limpiar el aparato digestivo.
Ingredientes:
•
Un litro de agua
•
Dos cucharadas de hojas y flores de
orégano
Preparación:
Hervir
el agua, retirarla del fuego y agregar el orégano. A continuación se tapa y se
deja reposar de 3 a 5 minutos.
Uso:
La
infusión se deja enfriar y se bebe fuera de las comidas a lo largo de toda la
jornada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario