jueves, 1 de marzo de 2012

CUIDA TU ESTÓMAGO


En momentos puntuales, tu estómago necesita cuidados específicos para digerir bien, no sólo los alimentos sino también situaciones difíciles.

El estómago es el órgano principal de la digestión. De la calidad de lo que entra en él depende directamente lo que se saca, cómo se saca, y si se saca o no. En principio, el aparato digestivo funciona a la perfección con una dieta equilibrada y basada en comer alimentos lo más naturales posible, que incluya a diario fruta, verdura y hortalizas frescas, cereales integrales y legumbres que nos aporten fibra y elimine o disminuya todo lo que nos perjudica como grasas, carnes rojas, embutidos, fritos y bollería, además de café, té y bebidas alcohólicas o gaseosas.
A veces nos falta voluntad para cuidarnos o no es posible. Los trastornos digestivos son afecciones muy frecuentes debido principalmente a una mala alimentación aunque en ocasiones puntuales pueden ser causados por enfermedades propias del sistema digestivo de tipo físico. Si el estómago no puede cumplir su cometido de nutrirnos de forma adecuada, los restos de lo que no puede deshacerse puede provocar una toxicidad que deriva en patologías diversas.
Indigestión, gases, cólicos, acidez, estreñimiento están en el día a día de muchas personas que se habitúan a vivir con ellas. Lo peor es cuando estas molestias pasan a convertirse en patologías más serias como la gastritis e incluso la úlcera.

Emociones no digeridas
El estrés y la angustia tampoco nos ayudan a tener buena digestiones. Los valedores de la tesis sobre que la enfermedad primero se produce en la mente creen que un estreñimiento, por ejemplo, se da en personas que tienen demasiados apegos emocionales y físicos y no son capaces de soltar nada. Los gases son típicos de gente que reprime sus sentimientos y que el cuerpo intenta soltar como sea. La diarrea sobreviene a personas que les molesta según que cosas y quieren eliminarlas rápidamente. La gastritis se da cuando determinadas situaciones nos queman por dentro pero no somos capaces de darles salida. Y la úlcera, la peor, es la rabia contenida ante situaciones que percibimos como injustas.
Estas explicaciones tienen cierta lógica pero, sinceramente, todos tenemos un poco de todo. Lo ideal sería darse cuenta de cómo actuamos frente a nuestras emociones y encontrar la manera de que no nos hicieran daño mediante técnicas como la relajación, el yoga o la psicoterapia entre otras muchas que devolviesen la calma al espíritu para vivir en armonía con el cuerpo.

Fitoterapia estomacal
Para mejora las digestiones siempre es bueno echar mano de las hierbas después de comer. Eso sí, no te excedas con el agua. Toma sólo una taza de las de café. Manzanilla, menta, anís estrellado o jengibre te facilitan la digestión, hinojo y comino alivian los gases y el dolor estomacal, melisa, angélica, tila y pasiflora reducen las molestias intestinales de tipo nervioso, el malvavisco está indicado en gastritis y ardores y la agrimonia en caso de diarrea. Media hora antes de las comidas también puedes beber un caldo depurativo hecho con cebolla, apio y hojas verdes de col al que se añade un poco de limón en el momento de tomarlo.

Alimentación sencilla
Estudios recientes demuestran que los jugos gástricos e intestinales poseen una gran capacidad de adaptación a los componentes del bolo alimenticio y pueden digerirse varios nutrientes a la vez, pero los partidarios de las dietas disociadas, basadas en no hacer demasiadas mezclas de alimentos, propugnan que éstas pueden solucionar problemas digestivos. “Al menos de manera temporal. Por ejemplo, no mezclar en una misma comida hidratos de carbono con proteínas facilitaría el trabajo del estómago porque su digestión requiere un medio alcalino y un medio ácido respectivamente, y una mezcla de ambos dificulta enormemente la digestión y la absorción de nutrientes y está en el origen de numerosas dolencias”, explica Silvia Beltrán, bióloga y experta en nutrición.

Como los bebés
En cualquier caso, esta manera de comer facilita los procesos digestivos, como ocurre con los bebés, a los que hasta que su sistema digestivo no está maduro no se les ofrece diferentes grupos de alimentos en una sola comida. “Para poner en práctica esta dieta, se puede elegir sólo un alimento en cada comida y, si se come otro, se hace en pequeñas cantidades. Si tomamos una ensalada y unas verduras añadimos unas patatas, el según día pan, arroz o cereales, el tercero pasta o frutos secos, el cuarto legumbres, huevos o carnes blancas, el quinto lácteos (yogur, cuajada, queso fresco, requesón). Como vemos, las verduras y las ensaladas combinan bien con los hidratos y con las proteínas por separado. Esta sencillez en los platos hace que, además de una digestión ligera, el organismo se desintoxique”, añade Silvia.

Grupo sanguíneo
La dieta según el grupo sanguíneo es otra manera de cuidar el estómago durante un tiempo. Algunos médicos naturistas la aplican en diferentes trastornos con muy buenos resultados. Según James y Peter D'Adamo, la buena o mala asimilación de los alimentos está condicionada por el grupo sanguíneo hasta el punto de que en cada grupo (A, B, AB y O) hay alimentos que son perjudiciales, beneficiosos o neutros.
En general, el tipo 0 puede comer proteínas animales como carnes magras, pescado y marisco o vegetales como la soja y mucha fruta y verdura pero evitar lácteos, huevos y cereales. El tipo A tolera mal la carne, la harina de trigo, la leche y los lácteos y le va bien una dieta vegetariana rica en cereales y legumbres. El tipo B debe seguir una dieta a base de lácteos pero sin mucho embutido ni carne de cerdo, marisco, semillas y frutos secos. El tipo AB precisa una dieta mixta moderada y tolera mal las carnes rojas, la pasta, las alubias y los frutos secos.

Somos únicos
Sin embargo no todos los organismos del mismo grupo son intolerantes a todos los alimentos ni el grado de sensibilidad es el mismo en todos al alimento que les perjudica. La generalización peca de ser muy amplia y no responde a la realidad individual aunque sí nos aporta información útil que puede ser un primer paso hacia el conocimiento de lo que más nos conviene y, por tanto, da buenos resultados en un periodo de tiempo no muy largo.
En la actualidad, hay exámenes que analizan la sangre que sí contemplan la especificidad, yendo más allá del grupo sanguíneo al reflejar las intolerancias alimentarías concretas. Estos cuestionarios los hacen profesionales de la nutrición en nuestro país desde hace una década, tanto del sector naturista como de la medicina convencional. Aunque resultan caros, son fiables porque indican con exactitud los alimentos a los que cada organismo reacciona mal, lo que permite prevenir, y curar, problemas gastrointestinales, diarreas, gases, vómitos y dolores de estómago, entre otros muchos trastornos como afecciones de la piel e incluso dolencias respiratorias.

Come con fundamento
• Mastica bien los alimentos. En Oriente dicen que hasta hacerlos agua, así no tendrás que beber. Masticar mucho también favorece la producción de saliva, que ayuda a la digestión.
• Empieza comiendo ensalada u hortalizas crudas. Esto prepara el estómago y lo predispone para una mejor digestión, amortiguando los posibles perjuicios que le podamos hacer después.
Come despacio y tranquilo, sin nervios ni tele o peleas. Sé consciente de que te estás alimentando.
• Evita las comidas copiosas. Levántate de la mesa sin tener la sensación de estar lleno. Reparte tus comidas en varias tomas ligeras a lo largo del día.
• Olvídate del postre. Ni la fruta es buena para acabar de comer (exceptuando peras y manzanas que sí son digestivas). Tómala por la mañana o a lo largo del día.
• Toma cada día un yogur porque es bueno para tu estómago y regenera la flora intestinal.

Escucha a tu cuerpo cuando más lo necesite
Desde las seis de la mañana hasta la 1 del mediodía tu organismo elimina toxinas. Ayúdale realizando poco gasto calórico, lo que no quiere decir que no comas. Ingiere un zumo al levantarte y después fruta fresca. También puedes beber infusiones o líquido en cantidad. La fruta se digiere fácil y nos aporta energía a través de sus hidratos de fácil absorción.
Desde la una del mediodía hasta las nueve de la noche el cuerpo se centra en la actividad digestiva, por tanto es el más adecuado para las comidas fuertes.
De las nueve de la noche a las seis de la mañana el cuerpo asimila todo lo que ha recibido. Respeta su descanso digestivo no tomando alimento  alguno.

Remedios naturales
Como un reloj
El estreñimiento además de ser desesperante, puede provocar un sinfín de trastornos en la piel, en la circulación y en el sistema nervioso.
Ingredientes:
• dos cucharadas de aceite de oliva
Zumo de naranja
2 kiwis
Frutas, verduras
Preparación y uso:
En ayunas, tomar 2 cucharadas de aceite de oliva en medio vaso de agua caliente o de zumo de naranja y después 2 kiwis o una naranja.

Remedio desintoxicante
Algunas veces nos cuesta digerir los alimentos y tenemos la sensación de estar sucios. Este remedio de urgencia ayuda al organismo a deshacerse de las toxinas acumuladas y limpiar el aparato digestivo.
Ingredientes:
Un litro de agua
Dos cucharadas de hojas y flores de orégano
Preparación:
Hervir el agua, retirarla del fuego y agregar el orégano. A continuación se tapa y se deja reposar de 3 a 5 minutos.
Uso:
La infusión se deja enfriar y se bebe fuera de las comidas a lo largo de toda la jornada.

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