lunes, 5 de marzo de 2012

HIDRATACIÓN EXTRA EN VERANO


Mucha agua, una alimentación donde las protagonistas sean las frutas de temporada y productos naturales que hidraten tu piel son los secretos para que tu cuerpo no se resienta con las altas temperaturas.
Nuestro cuerpo nota de inmediato la llegada del calor. De manera automática, la sed nos avisa de que necesitamos reponer el líquido que perdemos debido a las altas temperaturas, la humedad y el exceso de sudoración. Nuestro organismo es casi todo agua y, cuando está se pierde, no hay reservas que la repongan. Este elemento es tan importante para el como el aire que respiramos ya que lo necesita para llevar a cabo numerosas funciones como la circulación sanguínea, la digestión, la regulación de temperatura corporal, la hidratación de la piel, la lubricación de articulaciones, facilitar el transporte de nutrientes a la sangre, conseguir que los riñones hagan su trabajo a la perfección o incluso para combatir enfermedades y aumentar la esperanza de vida. Se calcula que un 20% del total del agua corporal se localiza en la piel, haciendo que ésta se mantenga saludable y en perfectas condiciones. La necesita, por ejemplo, para eliminar toxinas, limpiar los poros y contribuir a la formación de las proteínas que le dan firmeza y elasticidad (colágeno y elastina), además de hacer que el sudor se combine con secreciones grasosas para crear el manto hidrolipídico, un protector natural de la epidermis.

Exposición veraniega
En verano estamos más expuestos a sufrir una deshidratación pero no es sólo a causa del calor. Hay otros factores como estrés, enfermedades, tratamientos de limpieza agresivos, aire acondicionado y, desgraciadamente, el paso de los años, que también contribuyen a que pierdas agua. Se habla de falta de agua en el cuerpo cuando la cantidad en la capa exterior de la epidermis es inferior a un 10% y la piel se seca y pierde brillo quedando expuesta a agresiones, irritación y comezón. Otros síntomas de sequedad son acumulación de células muertas, aparición de líneas o surcos, imperfecciones en el color de la piel y granitos o quistes. Esto por lo que hace al aspecto externo. También podemos sentir esta carencia en forma de sequedad en la boca, mareos, dolor de cabeza y fatiga. En casos extremos se puede presentar un aumento anormal de la temperatura conocido como golpe de calor.

Solución al alcance de todos
La solución para devolver a nuestro cuerpo el agua que necesita está al alcance de todos. Lo primero es reponer el agua con el agua. Así de sencillo. El problema es que mucha gente se olvida de beberla, sobre todos los niños, pero hay que hacer un esfuerzo por recordarlo. Otros dicen que no le sabe a nada. No hay excusas. Hay que beber agua, como mínimo un litro al día. Los expertos dicen que aunque no se tenga sed. Pero no lo hagas de golpe. Distribuye el agua que bebes durante todo el día. Puedes, por ejemplo, tener tu propia botella de agua de litro o litro y medio e ir bebiendo de ella a sorbitos. Añádele zumo de limón o naranja para que tenga más sabor, pero recuerda que estas frutas debes exprimirlas en el momento de su consumo porque la vitamina C se oxida enseguida. Los cítricos también van ayudarte a limpiar el organismo y a mejorar el proceso de hidratación de la piel.

Dos estrategias
La hidratación extra pasa por dos estrategias bien definidas. Por un lado, está todo lo que consumes por la boca en forma de líquidos y alimentos para sobrevivir a las temperaturas excesivas y que tu organismo permanezca indemne. Por otro, está lo que le aportas a través de la piel, en forma de cremas o aceites, lo que también va a contribuir a mejorarla.
En el primer apartado, líquidos y alimentos, además del agua, puedes probar infusiones y tisanas de plantas medicinales frías, licuados o zumos de verduras y fruta, horchata natural (la hay sin azúcar), caldos de verduras y hortalizas y sopas frías de verduras, por ejemplo, gazpacho y vichysoise. Para comer, en verano, lo mejor es abusar de las ensaladas y la fruta. Son pura agua y nos aportan vitaminas, sales minerales y oligoelementos implicados también en el proceso de hidratación y que perdemos mediante la orina y el sudor.

La fruta es la estrella
Pablo Saz, médico naturópata, considera que para una “verdadera hidratación extra, no hay que darle muchas vueltas ya que la fruta es la estrella y a través de su ingesta que tiene que ser variada y abundante se aleja la pérdida de líquidos y nos provee de todos los nutrientes necesarios”. Ciertamente, el contenido en agua de una pieza de fruta de 100 gr. asciende a 90 gr. Y en verano, tenemos donde elegir: melocotones, sandías, melones, albaricoques, cerezas... todas son deliciosas y no engordan. Se pueden disfrutar a cualquier hora, como tentempié o desayuno. Además, nos permiten reponer fuerzas cuando estamos agotados gracias a sus dosis moderadas de hidratos de carbono y azúcares.

Hidratación externa
Nuestra piel también necesita una buena hidratación por fuera que le permita mantener su humedad. A través de los poros, entran las sustancias de que le proveemos, por eso es importante darle calidad mediante productos que sean lo más naturales posible. Uno de los elementos más hidratantes que existe en la naturaleza es el aceite de almendras. Además, permite que le añadas esencias, lo que potencia su acción después del baño. El aloe vera también hace milagros en la piel. La suaviza y la calma después de exponerla al sol, además de regenerarla. Otra aliada de la piel es la crema de caléndula, un poderoso regenerador ideal para pieles muy sensibles, indicada para hidratar y refrescar la piel después de lavarse. El aceite de cáñamo es muy rico en ácidos grasos y vitamina E por lo que todos los cosméticos que lo contengan harán que la piel se rehidrate, reafirme y regenere.

Luz y vida en tu piel
La arcilla absorbe la toxinas y también rehidrata y aporta luz y vida a la piel. El aceite de rosa mosqueta puro, asimismo, te ayudará a regenerarla y a protegerla, manteniendo su humedad y juventud. El de oliva, refresca toda la epidermis y le proporciona humedad. Y el cacao se utiliza para aliviar la sequedad y reponer la piel tras exposiciones inadecuadas. Otros métodos naturales para mantener la dermis húmeda e hidratada son el yogur, con el que puedes lavarte la cara, las mascarillas de aguacate, campeón en vitamina E aunque no es recomendable para pieles grasas, los baños de agua templada con medio litro de leche y lavarse la cara por la noche con agua de rosas. Los baños en aguas termales, saunas y baños de vapor también son una buena manera para ayudar a la humectación de la piel. Humedecen la capa córnea, ayudan a limpiar la piel y eliminar impurezas y favorecen el intercambio de minerales.

Lo que no debes hacer
No abuses de los refrescos industriales ni con gas porque aumentan las necesidades de hidratación del organismo. Lo mismo que el alcohol. Tampoco son recomendables las bebidas con cafeína (café, refrescos de cola, té negro) porque son diuréticas y te harán perder más líquidos. En las comidas, evita el exceso de carne, comida basura y comida muy copiosa que te harán digerir con dificultad y sudar en exceso. Asimismo, el tabaco perjudica tu piel al liberar radicales libres que la resecan y provocan arrugas prematuras. Por lo que respecta al cuidado externo de la piel, no te pongas jabón en la cara y el cuello porque la mayoría de ellos, a no ser que sean para su cuidado específico, la despojan de sus aceites protectores. Ponte crema hidratante siempre que salgas en la cara y en los labios. Procura que su composición sea lo más natural posible y exfolia la piel para que pueda penetrar sin el impedimento que suponen la células muertas que no dejan traspasar nada. Dúchate con agua tibia, el agua caliente provoca tirantez y sequedad y limita a 15 minutos este tiempo dedicado a tu higiene. Después, ponte crema o aceite con la piel todavía húmeda mediante un masaje que active la circulación y te permita conservar la humedad natural de la epidermis y nutrirla. En casa, pon la refrigeración lo más bajo posible, y apágala por la noche. En el trabajo, si tienes control sobre la temperatura, mantenla moderada. Tus manos también necesitan protección. Utiliza guantes de goma para lavar los platos y aíslalas del agua caliente y los detergentes.

Como agua para tu cuerpo
Vitaminas y minerales son muy importantes para que tu organismo conserve el agua que necesita y para la salud de la piel.
• La vitamina A previene contra el envejecimiento celular e interviene en la formación y el mantenimiento de los tejidos y la piel. Se encuentra en forma de retinol cuando procede de proteínas animales (huevos, queso, hígado, foie-gras, riñón, aceite de hígado de bacalao…) y en forma de betacaroteno (provitamina A) en verduras de color verde o coloración rojo-anaranjado-amarillento (tomate, zanahoria, calabaza…), y frutas (mango, naranjas, albaricoques, cerezas, melón y melocotón).
• Las vitaminas del grupo B intervienen en el buen estado de la piel y en los procesos de renovación celular. Aparecen en muchos alimentos, (semillas, frutos secos, legumbres, productos lácteos, huevos, pescado, marisco, verduras de hoja verde, hígado y otras vísceras).
• La vitamina C es esencial para la reparación de la piel y el tejido conectivo. También para la producción de colágeno y cicatrización de heridas. La poseen pimiento, kiwi, mango, coles, berros, papaya, espinacas, fresas, naranjas, limón, pomelo, piña, caqui, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate.
• La vitamina E protege el organismo ante la degeneración de los tejidos y es importante en la formación de fibras elásticas y colágenas del tejido conjuntivo. Se encuentra en semillas de girasol, frutos secos (almendras, nueces, cacahuetes), aceite de oliva, aguacate, cereales integrales, sésamo, espinacas, espárragos.
• El selenio trabaja con las vitaminas C y E ayudando a mantener la piel fuerte y sana. Se encuentra en nueces de Brasil, melazas, almejas, anacardos, hígado, champiñones, mantequilla, pescado ahumado, germen de trigo, pan integral, marisco, salvado, arroz integral, carne, huevos.
• El zinc es también fundamental para la reparación de la piel, de hecho forma parte de ella, y contribuye a que esté más tersa y luminosa. fomentando una tez más clara. Se encuentra en ostras, semillas de calabaza, jengibre, cordero, hígado, guisantes, legumbres, yema de huevo, frutos secos, pescado azul.

Cura remineralizante en el mar 
El agua del mar es una auténtico alimento líquido para tu organismo.
• Hay un parecido asombroso entre un litro de agua marina, que contiene una media de 35 gramos de sal, y nuestro suero sanguíneo, que contiene 9 gramos.
En el mar se encuentran minerales, necesarios para la vida, que nuestro cuerpo puede absorber en pequeñas proporciones a través de la piel.
El potasio junto con el sodio, regula la cantidad de agua en las células y los tejidos, y es imprescindible para mantener el tono cardiaco y muscular.
El silicio, que forma parte de los huesos, las uñas, el pelo y la piel y activa el sistema inmunitario.
• El yodo, que es el elemento mineral específico del agua de mar y que en las personas activa sobre todo la glándula tiroides, reguladora del metabolismo y que ejerce un efecto desinfectante sobre la piel.
• Además, el masaje suave del oleaje hace que todos estos minerales penetren mejor en la piel y contribuyen a su cuidado e hidratación.
• El aire marino es como una especie de aerosol saturado de microgotas de agua que envía a la atmósfera, cargadas de oligoelementos que, a la vez, absorbemos a través de los pulmones.
El sol moderado también contribuye a optimizar las propiedades beneficiosas de los baños de mar, ya que ayuda a que la piel asimile mejor todos los elementos con el que el mar nos nutre.

Remedios hidratantes
Ungüento con aceite de germen de trigo
Este remedio, además de hidratar la piel la deja limpia de impurezas
Ingredientes:
Un chorrito de aceite de germen de trigo
5 tubitos de esencia de manzanilla
Preparación:
Mezclar los dos ingredientes en un bol.
Uso:
Aplicarlo en la zona que se quiera tratar.

Mascarilla hidratante de avena
La avena se utiliza mucho en cosmética por su acción refrescante y emoliente sobre la piel.
Ingredientes:
2 cucharadas de harina de avena
200 cl. de agua
1 cucharadita de miel o lanolina
• agua de rosas
Preparación:
Mezclar la harina de avena con la miel (si se tiene la piel muy sensible es mejor sustituirla por lanolina) y añadir el agua necesaria hasta que tenga consistencia de mascarilla.
Uso:
Antes de aplicar la mascarilla, proteger los ojos con dos algodones humedecidos en la manzanilla sobrante. Extenderla en la cara con un pincel y dejarla actuar durante 20 minutos. Para retirarla, lavar la cara con agua de rosas.

Bebida hidratante de manzanilla y sandía
Esta bebida hidratante es muy buena para digestiones delicadas, pesadez de estómago y deshidratación.
Ingredientes:
1 taza pequeña de infusión de manzanilla
6 cubitos helados de sandía
Un chorrito de almíbar de menta
El zumo de 1/2 limón
Preparación:
En una jarra, poner la taza de infusión de manzanilla ya fría, el almíbar de menta, el zumo de 1/2 limón y la sandía en cubitos.
Uso:
Beberla cuando se tenga sed y el calor aprete.





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