Mucha agua, una
alimentación donde las protagonistas sean las frutas de temporada y productos
naturales que hidraten tu piel son los secretos para que tu cuerpo no se
resienta con las altas temperaturas.
Nuestro cuerpo nota de inmediato la llegada del
calor. De manera automática, la sed nos avisa de que necesitamos reponer el
líquido que perdemos debido a las altas temperaturas, la humedad y el exceso de
sudoración. Nuestro organismo es casi todo agua y, cuando
está se pierde, no hay reservas que la repongan. Este elemento es tan
importante para el como el aire que respiramos ya que lo necesita
para llevar a cabo numerosas funciones como la
circulación sanguínea, la digestión, la regulación de temperatura corporal, la
hidratación de la piel, la lubricación de articulaciones, facilitar el
transporte de nutrientes a la sangre, conseguir que los riñones hagan su
trabajo a la perfección o incluso para combatir enfermedades y aumentar la
esperanza de vida. Se calcula que un 20% del total del agua corporal se
localiza en la piel, haciendo que ésta se mantenga saludable y en perfectas
condiciones. La necesita, por ejemplo, para eliminar toxinas, limpiar los poros
y contribuir a la formación de las proteínas que le dan firmeza y elasticidad
(colágeno y elastina), además de hacer que el sudor se combine con secreciones
grasosas para crear el manto hidrolipídico, un protector natural de la
epidermis.
Exposición veraniega
En verano estamos más expuestos a sufrir una
deshidratación pero no es sólo a causa del calor. Hay otros
factores como estrés, enfermedades, tratamientos de limpieza agresivos, aire
acondicionado y, desgraciadamente, el paso de los años, que también contribuyen
a que pierdas agua. Se habla de falta de agua en el cuerpo cuando la cantidad
en la capa exterior de la epidermis es inferior a un 10% y la piel se seca y
pierde brillo quedando expuesta a agresiones, irritación y
comezón. Otros síntomas de sequedad son acumulación
de células muertas, aparición de líneas o surcos, imperfecciones en el color de
la piel y granitos o quistes. Esto por lo que hace al aspecto externo.
También podemos sentir esta carencia en forma de sequedad en la boca, mareos,
dolor de cabeza y fatiga. En casos extremos se puede presentar un aumento
anormal de la temperatura conocido como golpe de calor.
Solución al alcance de todos
La solución
para devolver a nuestro cuerpo el agua que necesita está al alcance de todos.
Lo primero es reponer el agua con el agua. Así de sencillo. El problema es que
mucha gente se olvida de beberla, sobre todos los niños, pero hay que hacer un
esfuerzo por recordarlo. Otros dicen que no le sabe a nada. No hay excusas. Hay
que beber agua, como mínimo un litro al día. Los expertos dicen que aunque no
se tenga sed. Pero no lo hagas de golpe. Distribuye el agua que bebes durante
todo el día. Puedes, por ejemplo, tener tu propia botella de agua de litro o
litro y medio e ir bebiendo de ella a sorbitos. Añádele zumo de limón o naranja
para que tenga más sabor, pero recuerda que estas frutas debes exprimirlas en
el momento de su consumo porque la vitamina C se oxida enseguida. Los cítricos
también van ayudarte a limpiar el organismo y a mejorar el proceso de
hidratación de la piel.
Dos estrategias
La hidratación extra pasa por dos estrategias bien definidas. Por un
lado, está todo lo que consumes por la boca en forma de líquidos y alimentos
para sobrevivir a las temperaturas excesivas y que tu organismo permanezca
indemne. Por otro, está lo que le aportas a través de la piel, en forma de
cremas o aceites, lo que también va a contribuir a mejorarla.
En el primer apartado, líquidos y alimentos, además del agua, puedes
probar infusiones y tisanas de plantas medicinales frías, licuados o zumos de
verduras y fruta, horchata natural (la hay sin azúcar), caldos de verduras y
hortalizas y sopas frías de verduras, por ejemplo, gazpacho y vichysoise. Para comer, en verano, lo mejor
es abusar de las ensaladas y la fruta. Son pura agua y nos aportan vitaminas, sales minerales
y oligoelementos implicados también en el proceso de hidratación y que perdemos
mediante la orina y el sudor.
La fruta es la estrella
Pablo Saz, médico naturópata,
considera que para una “verdadera
hidratación extra, no hay que darle muchas vueltas ya que la fruta es la
estrella y a través de su ingesta que tiene que ser variada y abundante se
aleja la pérdida de líquidos y nos provee de todos los nutrientes necesarios”.
Ciertamente, el contenido en agua de una pieza de fruta de 100 gr. asciende a
90 gr. Y en verano, tenemos donde elegir: melocotones,
sandías, melones, albaricoques, cerezas... todas son deliciosas y no engordan.
Se pueden disfrutar a cualquier hora, como tentempié o desayuno. Además, nos permiten reponer fuerzas cuando estamos agotados gracias a sus
dosis moderadas de hidratos de carbono y azúcares.
Hidratación externa
Nuestra piel también necesita una buena hidratación
por fuera que le permita mantener su humedad. A través de los poros, entran las
sustancias de que le proveemos, por eso es importante darle calidad mediante
productos que sean lo más naturales posible. Uno
de los elementos más hidratantes que existe en la naturaleza es el aceite de
almendras. Además, permite que le añadas esencias, lo que potencia su acción
después del baño. El aloe vera también hace milagros en la piel. La suaviza y
la calma después de exponerla al sol, además de regenerarla. Otra aliada de la
piel es la crema de caléndula, un poderoso regenerador ideal para pieles muy
sensibles, indicada para hidratar y refrescar la piel después de lavarse. El
aceite de cáñamo es muy rico en ácidos grasos y vitamina E por lo que todos los cosméticos que lo
contengan harán que la piel se rehidrate, reafirme y regenere.
Luz y vida en tu piel
La arcilla absorbe la toxinas y también rehidrata y aporta luz y vida
a la piel. El aceite de rosa mosqueta puro, asimismo, te ayudará a regenerarla
y a protegerla, manteniendo su humedad y juventud. El de oliva, refresca toda
la epidermis y le proporciona humedad. Y el cacao se utiliza para aliviar la
sequedad y reponer la piel tras exposiciones inadecuadas. Otros métodos
naturales para mantener la dermis húmeda e hidratada son el yogur, con el que
puedes lavarte la cara, las mascarillas de aguacate, campeón en vitamina E
aunque no es recomendable para pieles grasas, los baños de agua templada con
medio litro de leche y lavarse la cara por la noche con agua de rosas. Los baños en aguas termales, saunas y baños de vapor
también son una buena manera para ayudar a la humectación de la piel. Humedecen
la capa córnea, ayudan a limpiar la piel y eliminar impurezas y favorecen el
intercambio de minerales.
Lo que no debes hacer
No
abuses de los refrescos industriales ni con gas porque aumentan las necesidades
de hidratación del organismo. Lo mismo que el alcohol. Tampoco son
recomendables las bebidas con cafeína (café,
refrescos de cola, té negro) porque son diuréticas y te harán perder más
líquidos. En las comidas, evita el exceso de carne, comida basura y comida muy
copiosa que te harán digerir con dificultad y sudar en exceso. Asimismo, el
tabaco perjudica
tu piel al liberar radicales libres que
la resecan y provocan arrugas prematuras. Por lo que respecta al cuidado
externo de la piel, no te pongas jabón en la cara y el cuello porque la mayoría
de ellos, a no ser que sean para su cuidado específico, la despojan de sus
aceites protectores. Ponte crema hidratante siempre que salgas en la cara y en
los labios. Procura que su composición sea lo más natural posible y exfolia la
piel para que pueda penetrar sin el impedimento que suponen la células muertas
que no dejan traspasar nada. Dúchate con agua tibia, el agua caliente provoca
tirantez y sequedad y limita a 15 minutos este tiempo dedicado a tu higiene. Después,
ponte crema o aceite con la piel todavía húmeda mediante un masaje que active
la circulación y te permita conservar la humedad natural de la epidermis y
nutrirla. En casa, pon la refrigeración lo
más bajo posible, y apágala por la noche. En el trabajo, si tienes control
sobre la temperatura, mantenla moderada. Tus manos también necesitan
protección. Utiliza guantes de goma para lavar los platos y aíslalas del agua
caliente y los detergentes.
Como agua para tu cuerpo
Vitaminas
y minerales son muy importantes para que tu organismo conserve el agua que
necesita y para la salud de la piel.
• La vitamina A previene contra el envejecimiento celular
e interviene en la formación y el mantenimiento de los tejidos y la piel. Se
encuentra en forma de retinol cuando procede de proteínas animales (huevos,
queso, hígado, foie-gras, riñón, aceite de hígado de bacalao…) y en forma de
betacaroteno (provitamina A) en verduras
de color verde o coloración rojo-anaranjado-amarillento (tomate, zanahoria,
calabaza…), y frutas (mango, naranjas, albaricoques, cerezas, melón y
melocotón).
• Las vitaminas del grupo B
intervienen en el buen estado de la piel y en
los procesos de renovación celular.
Aparecen en muchos alimentos, (semillas, frutos secos, legumbres, productos
lácteos, huevos, pescado, marisco, verduras de hoja verde, hígado y otras
vísceras).
• La vitamina C es esencial para la reparación de la piel y el tejido
conectivo. También para la producción de colágeno y
cicatrización de heridas. La poseen pimiento, kiwi, mango, coles,
berros, papaya, espinacas, fresas, naranjas, limón, pomelo, piña, caqui, melón,
fresas, bayas, pimientos, tomate.
• La vitamina E
protege el organismo ante la degeneración de
los tejidos y es importante en la formación de fibras elásticas y colágenas del
tejido conjuntivo. Se encuentra en semillas
de girasol, frutos secos (almendras, nueces, cacahuetes), aceite de oliva,
aguacate, cereales integrales, sésamo, espinacas, espárragos.
• El selenio trabaja
con las vitaminas C y E ayudando a mantener la piel fuerte y sana. Se encuentra
en nueces de Brasil, melazas, almejas, anacardos, hígado, champiñones,
mantequilla, pescado ahumado, germen de trigo, pan integral, marisco, salvado,
arroz integral, carne, huevos.
• El zinc es
también fundamental para la reparación de la piel, de hecho forma parte de
ella, y contribuye a que esté más tersa y luminosa. fomentando una tez más
clara. Se encuentra en ostras, semillas de calabaza, jengibre, cordero, hígado,
guisantes, legumbres, yema de huevo, frutos secos, pescado azul.
Cura remineralizante en el mar
El agua del mar es una auténtico alimento líquido para tu organismo.
• Hay un
parecido asombroso entre un litro
de agua marina, que contiene una media de 35 gramos de sal, y nuestro suero
sanguíneo, que contiene 9 gramos.
• En el mar se encuentran minerales,
necesarios para la vida, que nuestro cuerpo puede absorber en pequeñas proporciones
a través de la piel.
• El potasio junto con el sodio, regula la
cantidad de agua en las células y los tejidos, y es imprescindible para
mantener el tono cardiaco y muscular.
• El silicio, que forma parte de los
huesos, las uñas, el pelo y la piel y activa el sistema inmunitario.
• El yodo, que es el elemento mineral
específico del agua de mar y que en las personas activa sobre todo la glándula
tiroides, reguladora del metabolismo y que ejerce un efecto desinfectante sobre
la piel.
•
Además, el masaje suave del oleaje hace que todos estos minerales penetren
mejor en la piel y contribuyen a su cuidado e hidratación.
• El aire marino es como una especie de
aerosol saturado de microgotas de agua que envía a la atmósfera, cargadas de
oligoelementos que, a la vez, absorbemos a través de los pulmones.
• El sol moderado también contribuye a
optimizar las propiedades beneficiosas de los baños de mar, ya que ayuda a que
la piel asimile mejor todos los elementos con el que el mar nos nutre.
Remedios hidratantes
Ungüento con aceite de germen de trigo
Este
remedio, además de hidratar la piel la deja limpia de impurezas
Ingredientes:
• Un chorrito de aceite de germen de trigo
• 5 tubitos de esencia de manzanilla
Preparación:
Mezclar
los dos ingredientes en un bol.
Uso:
Aplicarlo
en la zona que se quiera tratar.
Mascarilla hidratante de avena
La
avena se utiliza mucho en cosmética por su acción refrescante y emoliente sobre
la piel.
Ingredientes:
• 2 cucharadas de harina de avena
• 200 cl. de agua
• 1 cucharadita de miel o lanolina
• agua
de rosas
Preparación:
Mezclar
la harina de avena con la miel (si se tiene la piel muy sensible es mejor
sustituirla por lanolina) y añadir el agua necesaria hasta que tenga
consistencia de mascarilla.
Uso:
Antes
de aplicar la mascarilla, proteger los ojos con dos algodones humedecidos en la
manzanilla sobrante. Extenderla en la cara con un pincel y dejarla actuar
durante 20 minutos. Para retirarla, lavar la cara con agua de rosas.
Bebida hidratante de manzanilla y sandía
Esta
bebida hidratante es muy buena para digestiones delicadas, pesadez de estómago
y deshidratación.
Ingredientes:
•1 taza pequeña de infusión de manzanilla
• 6 cubitos helados de sandía
• Un chorrito de almíbar de menta
• El zumo de 1/2 limón
Preparación:
En una
jarra, poner la taza de infusión de manzanilla ya fría, el almíbar de menta, el
zumo de 1/2 limón y la sandía en cubitos.
Uso:
Beberla
cuando se tenga sed y el calor aprete.